09 noviembre 2009

Crónica sonora de mi viaje a Marruecos

Puedes escuchar el reportaje que hice para Onda Cero de mi reciente viaje a Casablanca y la aldea de SOS Villages d'Enfats Dar Bouazza con la Fundación Antena 3 y la Fundación Coca Cola.

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22 octubre 2009

Próximo destino: Casablanca (Marruecos)

Desde que ayer a mediodía recibí la llamada de Carmen Bieger, directora de la Fundación Antena 3, no deja de resonar en mi cabeza aquella memorable frase que un día me escribiera la infatigable Esther Eiros, directora del programa Gente Viajera de Onda Cero, en la portada de un libro que me regaló y que rezaba así: los viajes como los amigos no se buscan. vienen al encuentro de uno.
Qué razón tienes, mi querida Esther. No es la primera vez que, sin buscarlo, se me ofrece la oportunidad de viajar sin siquiera haberlo buscado. Gran detalle el de Marce Fernández y Ramón Osorio, mis jefes en Onda Cero, al haber pensado que la diosa fortuna sea quien elija cuál de los directivos que hemos participado en la campaña "Bicis por África" de la Fundación Antena 3 y Fundación Coca-Cola acompañe a Carmen en el acto de entrega de las bicicletas que hemos conseguido recoger y reparar durante la Vuelta Ciclista a España.

El afortunado he sido yo, como a estas alturas de artículo se puede imaginar el lector. Estaré representando a Onda Cero en el acto de entrega de las bicicletas, que haremos el próximo lunes 2 de noviembre en Casablanca (Marruecos).

Apenas serán tres días en la mítica ciudad que Michael Curtiz retrató en su inolvidable película de 1942. Será una breve escapada, pero sin duda me deparará grandes emociones, dado el objetivo del viaje.

Eso sí, prometo buscar un hueco para callejear por la ciudad. Y quien sabe si conseguiré encontrar el Rick's, y tomarme una cerveza -o lo que vendan allí ahora-, mientras Sam interpreta al piano alguna melodía berber.

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03 octubre 2009

Recuerdos de Suiza

Hace poco más de una semana que regresé de mi escapada a Suiza, gracias a la invitación de mi buen amigo Patrick Rohner. Observará el lector que no he publicado ningún post durante el mismo. Cuando no viajo solo, me resulta difícil encontrar tiempo para escribir. Por otra parte, durante casi todo el viaje, no he tenido cerca un ordenador. Así que me disculpará el lector y lo remito a visitar el álbum de imágenes que he publicado en facebook en abierto, y que sirve para hacerse una idea de lo que ha sido esta escapada. Puedes visitar el enlace http://www.facebook.com/album.php?aid=24710&id=1616783565&l=f7c7989fb7

En el recuerdo, y gracias al incansable espíritu viajero de Patrick, quedan imágenes inolvidables del cantón del Ticino, la Suiza italiana, o la enriquecedora tranquilidad de los Alpes Grisones. Un gran viaje, sin duda.



Al fondo, Porto Ceresio (Italia), visto desde Morcone (Suiza)

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27 agosto 2009

Vuelvo a Suiza.

Era una deuda pendiente. Hace un par de años viajé a Zürich para encontrarmen con mi buen amigo Patrick Rohner y conocer su país. Desgraciadamente una inoportuna gripe invernal me tuvo convaleciente durante la práctica totalidad de mi estancia. Apenas tuve tiempo de conocer la ciudad de Zürich y hacer una breve excursión a la bella ciudad de Lucerne. El resto del viaje, en cama en casa de mi amigo y viendo la nieve caer a través de la ventana como única distracción.

Hace pocos días he recibido una nueva invitación de Patrick para visitarle. Aprovechando sus vacaciones me propone volar hasta Suiza para hacer un recorrido por el país, disfrutando de la naturaleza. En septiembre el país ofrecerá, sin duda, una nueva cara que merece la pena descubrir.

Compré un vuelo VALENCIA-ZÜRICH con Swiss Air sin dificultad. El 16 de septiembre haré un paréntesis de poco más de una semana en mi rutina para este viaje tranquilo y prometedor. Será agradable desconectar unos días después de un atípico verano sin haber realizado ningún viaje importante.

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04 agosto 2009

Ibiza y Formentera.

Por el momento no hay grandes viajes en el horizonte, pero sí pequeñas escapadas. Una de ellas, la inevitable y siempre esperada, a la isla de Ibiza. Este año con el aliciente de haber podido disfrutar de una travesía y unas jornadas inolvidables navegando entre las islas de Ibiza y Formentera a bordo del barco de mi amigo Eugenio. Mágico.

Anochece en Formentera. (foto: Juan Carlos Enrique)

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08 enero 2009

Mis últimos días en Playas del Este (La Habana - Cuba)

Los últimos días de mi viaje transcurren tranquilos en Playas del Este entre deportes náuticos y fiestas con mi buen amigo Regino. Unos días tranquilos, disfrutando una vez más de la hospitalidad de mis amigos cubanos. Nada mejor para recargar baterías de cara al nuevo año. El final de viaje llegará en pocas horas. Mi próximo post, desde España.


Playas del Este en un día sin sol, azul intenso. (foto: Juan Carlos Enrique)


Tras una inmersión en Bacuranao, desde Marina Tarará.


Fiesta en casa de Regino, en Guanabo. Cocinando que es gerundio.


Palmeras y paseantes en las Playas de Guanabo.


Patroneando un catamarán Hobie Cat en las aguas de Santa María del Mar. Poco viento.

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03 enero 2009

Siempre nos quedara Guanabo!

Las Playas del Este, a unos 20-30 kilómetros de La Habana, y la tranquila población de Guababo en particular, son un lugar donde inevitablemente paso algunos dias en cada uno de mis viajes. Las razones son varias: su cercanía a La Habana y mi amigo Regino Perez y los suyos.

Esta decidido. Tras mi viaje a Isla Juventud y tras mi reencuentro y reconciliacion con La Habana, trasladare mi base de operaciones hoy a Guanabo. Allí disfrutare de las playas de la zona, excelentes y bulliciosas en verano, y casi vacías y con su extensión de arena mermada por los temporales y tranquilas ahora en invierno.

Aprovechare los próximos diás para practicar la pesca del Marlin y sobre todo para hacer buceo en la cercana Marina Tarara, donde trabaja Regino.

Y quizás si nos animamos, hago alguna excursión desde aquí a Cojimar o Santa Cruz del Norte. Veremos lo que me deparan mis cuatro ultimos dias en Cuba. El único plan es que no hay planes.
Por cierto, la excelente foto es de Patrick Rohner, webmaster de www.cuba-individual.com Tomada en verano, e intuyo que a muy temprana hora de la mañana.

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El mercado de Cuatro Caminos de La Habana

La Habana, mi querido lector, es algo mas que lo obvio. Es lógico que el visitante primerizo visite los puntos mas turísticos de la ciudad. El Malecón, la Habana Vieja, las fortalezas, el cementerio Cristóbal Colon, el Capitolio, son los puntos de la ciudad donde los turistas superan en numero a los locales. Sin embargo, La Habana, como toda gran ciudad, ofrece la posibilidad de sumergirse mas alla de los lugares turísticos. Si existe una Cuba real fuera de Varadero y los Cayos, no es menos cierto que existe una Habana real, caminando un poco mas allá de las rutas turísticas. Apenas unos metros mas allá de la recién restaurada Plaza Vieja, por ejemplo, encontrara el visitante edificios en estado de ruina y en ellos habaneros viviendo la lucha diaria, ajenos al ir y venir de los turistas, unas esquinas mas allá.

Por mi experiencia viajera, he descubierto que uno de los lugares donde mejor se le puede tomar el pulso a una ciudad y sentir su esencia, es en los mercados. No me refiero, claro esta, a los mercados de artesanía o baratijas que proliferan en toda ciudad turística, sin o a los mercados de productos básicos y frescos, que abastecen a los habitantes de una ciudad.

Si quiere conoce Valencia, vaya a su Mercado Central. En Salvador de Bahía, visite Sao Joaquín. Para conocer Meknes, visite su mercado cubierto. Para Conocer Camaguey, visite El Rió. Y hasta, si me apura, pese al turismo, se puede conocer Barcelona en el Mercado de la Boqueria.

Hasta ahora no tuve ocasión de visitar el mercado de Cuatro Caminos de La Habana, el mas grande y popular. Situado fuera de todo circuito turístico, mas allá de los planos de las guias, se encuentra este animado mercado cubierto. Su ubicación: en los limites de Centro Habana, frente a la antigua estación de ferrocarril Cristina, en la confluencia de las calles Arroyo y Máximo Gomez, a poco mas de un kilómetro del Capitolio.

Una gran nave, infrautilizada en el momento de mi visita, alberga en la mas animada de sus zonas, una gran cantidad de pequeños puestos de venta de frutas y verduras. Aquí se encuentran sin dificultad guayabas, papayas, cítricos, piñas o tras frutas locales, lo cual, no siempre es fácil en Cuba. Es un placer para el visitante pasear entre los puestos y empaparse del festival de aromas y colores que se le ofrece. Los habaneros van y vienen comprando aquí y allá piezas de fruta y verdura. Otras zonas de la nave ofrecen productos cárnicos, por supuesto sin refrigerar. Y mas allá, se encuentran animales vivos, y también flores frescas. El resto de la gigantesca nave esta aprovechada como aparcamiento o zona de descarga.

Una curiosidad: en los alrededores del mercado, se encuentran muchas casas de practicante de brujería, esa extraña mezcla entre religión católica y creencias africanas que aquí se practica con devoción. Puede ser toda una experiencia acercarse a un babalao e interesarse por sus servicios y pócimas. Con precaución, eso si.


El Mercado de Cuatro Caminos es el mejor lugar de La Habana para comprar fruta y verdura.

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La Casa de la Musica de La Habana. Dale Pupy!

Es bien cierto, mi querido lector: soy un pésimo bailarín de salsa. Un día de estos tomo unas clases. Pero eso no me impide echarme al cuerpo dos tragos de ron, agarrar a la primera moza que se cruce en mi camino y a echarle valor al asunto.

Eso si, mi eclecticismo musical, incluye desde luego la música cubana. La salsa cubana en directo, generalmente interpretada por excelentes músicos y cantantes, es un espectáculo para los sentidos que nadie debería dejar de disfrutar.

El mejor lugar para ver salsa en directo sea, posiblemente, La Casa de la Música, en Calle Galiano de Centro Habana. La fortuna quiso que el apartamento que encontró para mi Patrick estuviera junto a este templo de la música y por supuesto, planifique una noche en este lugar. Fue anoche cuando, en compañía de Ailin, una veceina de mis amigos Patrick e Iris de Guanabo, me lance.
La noche del sábado es sin duda la mas importante de la semana. Actualmente, la orquesta residente de los sábados es la afamada Pupy y los que son son. Todo un espectáculo de dos horas de duración en el que nadie permanece mucho tiempo sentado y la pista de baile se convierte en la autentica protagonista en una perfecta comunión entre músicos y rumberos. Inolvidable.



NOTA: si encuentra errores de ortografia en los ultimos posts, mi querido lector, no se debe a que me haya vuelto descuidado. Es por los probemas de configuracion de los teclados.

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02 enero 2009

Primero de Enero en la Tribuna Antiimperialista Jose Marti. (O lo que es lo mismo, una noche de salsa y politica)

En realidad, Patrick Rohner tuvo la culpa de que haya decidido hacer este nuevo viaje a Cuba. El webmaster de http://www.cuba-individual.com/, me llamo después del verano para comentarme la posibilidad de pasar el fin de año en Cuba, dado lo histórico de la fecha. Cincuenta años de Fidel no es una fecha cualquiera, compay. Y para aqui que nos vinimos. Patrick aprovecho el asunto para hacer un interesante tour por Guatelama, México y Panamá, haciendo la escala aquí durante los primeros días del año.

Después de mis primeros días en Isla de la Juventud, me desplace en el catamaran Isis a través del Golfo de Batabano, hasta la gran isla y después hasta La Habana. Nos encontramos por la tarde en la decadente Calle Galiano de Centro Habana, junto a la Casa de la Música, donde Patrick me encontró un apartamento.

Primero de enero, el gran día. Tras el oportuno descanso, nos echamos a la calle en compañia de algunos suizos mas y un par de cubanos. Destino: La Tribuna Antiimperialista José Martí, en el Malecón. O lo que es lo mismo, el gran circo que Fidel Castro monto ante el penultimo reducto yankee de Cuba, Guantanamo aparte, la Oficina de Intereses de Estados Unidos.

Aqui se celebra la mayor de todas las fiestas en Cuba para celebrar los cincuenta años de la Revolución. Televisado en directo por Cubavision, a partir de las diez de la noche desfilaron por este magnifico escenario, el Ballet Tropicana y dos de las mayores estrellas de la salsa cubana, Paulito FG y Los Van Van.

Fueron cuatro largas horas de música, baile, exaltacion comunista y empaparnos de sudor y de calor de pueblo cubano que por miles ocupaba la zona. Noche memorable, socio. Y que viva Cuba.


Oculto tras el escenario de la Tribuna Antiimperialista Jose Marti, donde actuaba Paulito tras y un sinfin de enormes banderas cubanas, el edificio de la Seccion de Intereses de Estados Unidos en Cuba, con su pantalla gigante de texto, invisible. Cosas del bloqueo.

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01 enero 2009

Felicidades, comandante.

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Un fin de año en familia en la Isla de la Juventud

La celebración de fin de año en Cuba es una celebración típicamente familar. Las familias se reunen para matar y asar un puerco, proceso que lleva toda la jornada y que se ameniza con ron, baile y risas. La familia de Enrique y Odalys Peña me acogió como a uno más en su casa de Nueva Gerona. Ahí van unas imágenes de la entrañable fiesta.




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31 diciembre 2008

Viendo pasar la vida en Nueva Gerona

Si la Cuba real, esa que no se ve en Varadero, ofrece al viajero sin complejos la posibilidad de sumergirse en un relajado modo de vida, aquí en Nueva Gerona, capital de la Isla de la Juventud, este relajo se manifiesta en toda su plenitud. Aquí, con la salvedad de algún que otro ciclón devastador como el terrible Gustav del pasado septiembre, nunca pasa nada. La vida de los pineros fluye tranquila en familia entre bicitaxis, paseos a la caza de algo que comer y tragos de ron, cuando los hay.

Desde mi llegada a esta sosegada ciudad, el pasado 26 de diciembre, me he sumado a este peculiar modo de ver pasar la vida, en casa de Enrique y Odalis, a quienes tras muchos años de amistad, llamo sin tapujos mi familia cubana.

Un fortísimo resfriado -otro más-, sumado a la imposibilidad de conseguir un coche de alquiler -suele pasar-, me ha tenido además especialmente inactivo estos días. Apenas he salido de la casa los últimos días, dedicándome a conversar, cocinar, negociar con los vendedores ambulantes y reencontrarme con los amigos de la zona que, sabedores de mi llegada, van pasando por aquí a visitarme.

Mi resfriado y mi letargo, me han llevado también a desistir de pasar la noche de fin de año en La Habana y eso que anoche recibí la llamada de mi amigo Patrick Rohner, el suizo, anunciándome su llegada a Cuba desde Guatemala. Decidido: el fin de año lo pasaré aquí, en la Isla. Relajadamente con esta familia que desde siempre, me acogió como a uno más.

Hoy es día de preparativos, de compras. A primera hora de la mañana llegó el cerdo vivo que tras la matanza, asaremos por la noche y será protagonista de la cena. Hay que buscar unas botellas de ron y refrescos, que no es fácil. Las cervezas no siempre aparecen. Ah... y un cake, que así llaman aquí al pastel.

Esta noche no dormiré. A las cinco de la mañana me trasladaré hasta la terminal de ferrys para intentar subirme al único barco que el primero de enero enlazará Nueva Gerona con el Surgidero de Batabanó, para de ahí tomar una guagua y llegar por la tarde a La Habana. Toda una aventura.

El primero de enero se celebra el 50 aniversario de la entrada de Fidel y los suyos en La Habana y por tanto, se conmemora el medio siglo de Revolución Cubana. Si el destino quiere, y el ferry no se avería y no sale -cosa que suele ocurrir- estaré mañana por la noche en la Tribuna Antimperialista José Martí, en pleno Malecón, frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos, haciendo un gráfico corte de manga a este edificio y a lo que representa, junto a 50 o 100 mil cubanos, mientras la más importante orquesta cubana, losVan Van, nos llena el cuerpo de ritmo.

Espero poder estar ahí. Será un momento histórico.


Mi buen amigo Enrique cuidando del puerco que asaremos para celebrar el fin de año.

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28 diciembre 2008

Desde Nueva Gerona, Cuba

Se hace extraño, lo reconozco, pasar un 25 de diciembre viajando. Ha sido la primera vez que no compartía un día como este con mi familia. Me perdí la tradicional comida navideña, el arròs amb pilotes de mi madre, el ritual de los regalos, la visita de Papá Noel. Ni siquiera el ridículo gorrito navideño que para mi preocupación llevaba el comandante de pequeño Airbus de Air Comet que me trajo a Cuba, tras una injustificable escala en las Azores -qué cara más dura la del comandante-, ayudó a que el día fuera menos extraño.

Afortunadamente, mi amigo Regino hizo que todo cambiara. Llegué a Guanabo, en Playas del Este, en taxi desde La Habana hacia las diez de la noche. En casa de Regi y de su esposa Isis, me esperaba un excelente puerco asado, unos filetes de marlin -pez espada-, ríos de ron y un selecto puñado de buenos amigos. Coño, estaba en casa. En mi otra casa al menos. Brindamos por Bartolo, va por ti mi socio donde quiera que estés. Se le echó de menos en la reunión, que tuvo lugar a pocos metros de su casa. Bartolo falleció hace apenas una semana. Su viuda, Mercedes, se marchó a Canadá con su hijo para pasar la Navidad. Pero volverá, ella quiere seguir al frente del negocio de cuentapropista que mantenía junto con su marido. Dale duro, Mecedes.

Tras una noche sin duda entrañable en casa de Regino, una mañana de dura resaca que se disipó en cuanto llegué a la cercana Marina Tarará, para sumarme como uno más a la fiesta de fin de año con los trabajadores. Tanta y tanta gente a los que conocí en mis muchos días de buceo y playa en la Marina estaban allí. Eché en falta a algunos, cierto es.

De ahí, al aeropuerto de La Habana para volar hasta Isla de la Juventud. Son apenas 25 minutos de vuelo sobre el golfo de Batabanó hasta llegar a Nueva Gerona, donde me reencontré con mi querida Odalis, su marido Enrique y familia. Aquí sigo.



No es que Regino tuviera mala cara... es que el fotógrafo la tenía peor! ;)

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25 diciembre 2008

Castellón > La Habana > Guanabo

Día de Navidad, seis de la mañana, a punto de iniciar mi viaje. En coche hasta Valencia -gracias papá-, tren hasta Madrid, metro hasta el aeropuerto y el habitual vuelo Madrid-Habana, esta vez con Air Comet, una de las compañías españolas más impuntuales. Espero que no haya retrasos.

Esta noche, tras mi llegada a La Habana, me desplazaré en taxi unos 40 kilómetros al este hasta Guanabo. Allí me reencontraré con mi viejo amigo Regino Pérez y con su mujer. Cenaremos, beberemos y echaremos de menos a Bartolo, su vecino, amigo de tantos años, que falleció la semana pasada víctima de una enfermedad. La viuda, Mercedes, me dijo ayer que se iba a pasar la Navidad a Canadá, con su hijo. El dolor en familia se soporta mejor. Creo.

Tomaremos un trago largo de ron con cachito por tu memoria, amigo Bartolo. Seguro que desde allá donde estés, te gustará ver como tus amigos beben por ti. Tú hacía años que no podías hacerlo... al menos cuando tu mujer andaba cerca.



Mapa de La Habana y Playas del Este. Situación de Guanabo.

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20 diciembre 2008

50 años de revolución cubana

El primero de enero se celebra en Cuba el 50 aniversario de la llegada al poder de los comunistas de Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos... Medio siglo pasó ya desde que aquel puñado de barbudos harapientos consiguiera acabar con un debilitado Batista y con su régimen dictatorial apoyado por los EEUU.

Hoy, cincuenta años después, no es fácil saber si aquel golpe de timón en el destino de la linda Cuba fue para bien o para mal. Es dificil saber cómo habría evolucionado sin la intervención de la Revolución aquel prostíbulo que conoció Al Capone, y si sería diferente de la Cuba de hoy. Sin duda sí.

Diga lo que se diga desde Miami, y desde los sectores políticos y mediáticos afines, Cuba no es un infierno comunista. No he visto nunca en Cuba la extrema pobreza y la desatada violencia que sí pude ver en Brasil, Colombia o Venezuela. No vi hambre en Cuba, aunque sí cierta desidia e improductiva resignación.

Tampoco Cuba es el paraiso que trata de vender al mundo el régimen castrista. Los cubanos viven bajo represión, no pueden expresarse libremente, y viven sometidos bajo un yugo ideológico y económico que, en ocasiones, les ahoga.

Efectivamente, mi querido lector. Como habrá adivinado por mis reflexiones... vuelvo a Cuba. Pasaré allí las navidades y el inicio del nuevo año. Búscame en la 39 de Nueva Gerona, compay.


Mural en Nueva Gerona, Isla Juventud. (Foto: Juan C.Enrique, 2006)

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06 septiembre 2008

Imágenes de Venezuela

Al final, de un viaje, lo que queda son las imágenes. Estas pueden ser mentales, escritas, o simplemente... fotografías.

Atardecer en Mochima. (foto: Juan Carlos Enrique)


Caracas de noche. (foto: Juan Carlos Enrique)


Pelícano en el Santa Fe, Parque Nacional Mochima. (foto: Juan Carlos Enrique)

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29 agosto 2008

El ojo que todo lo vió en Venezuela.

Mi Blackberry me acompañó por primera vez en un viaje a Latinoamérica. Este artefacto vió el viaje a través de su cámara de baja resolución, más o menos, de este modo...

Estos barrios de Caracas no inspiran mucha tranquilidad. Mejor no entramos ahí.

Interminables noches de rumba en Caracas. Así de borroso se veía todo al final de la noche.


Viajamos hacia oriente y cruzamos el estado de Anzoátegui, reino del gobernador Tarek. El resto del grupo se fue a Canaima.


Noche de rumba en el Bambuda Bar de Puerto de la Cruz, puerta hacia Mochima e Isla Margarita. Incorregibles.


Cervecita, playita y todo bien en La Piscina, Islas de Arapo, en el Parque Nacional Mochima.


Vuelta a Caracas, reencuentro con los amigos y de nuevo a la carretera rumbo al oeste. El carrito del panita Julio no lo aguantó.


¿Son peces? ¿Son escualos? No... son mamíferos rumberos en plena acción en el Parque Nacional Morrocoy.

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¿Por qué es tan dificil encontrar una conexión a internet en Caracas?

Hay cosas que no se entienden. En Caracas, se encuentran pocos locales donde conectarte a internet. Y no es por falta de demanda, ya que estos pocos establecimientos están siempre saturados. Sirva como ejemplo el ciber café del inmenso Centro Comercial Sambil. Con unos quince equipos disponibles, tiene lista de espera a cualquier hora del día. Y lo mismo suele ocurrir con los pequeños establecimientos que encontré en la zona de Altamira, siempre están llenos... o cerrados.

Esta falta de acceso a internet en Caracas, y la inexistencia de conexiones en buena parte de las zonas que visité los últimos días, han hecho imposible actualizar con puntualidad este blog. Qué le vamos a hacer....

Ahora cuelgo unas fotos para compensar. :)

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18 agosto 2008

Las largas noches de Caracas y su influencia negativa en el contenido de este blog.

Se cumplieron ya mis primeras 48 horas en Caracas, la mayoría de las cuales las pasé despierto. Pese a las dos largas noches en las terrazas, locales y discotecas del barrio de Altamira -muy de moda en la actualidad-, tuve tiempo para visitar el centro histórico de la ciudad, puntos imprescindibles como la casa natal de Simón Bolivar, conocer algunas de las más representativas zonas de Caracas -¡gracias, Julio!-, además de visitar el cercano pueblo de El Hatillo, donde los caraqueños se lanzan en el fin de semana buscando un poco de paz y relax, huyendo del caos de esta ruidosa y vibrante ciudad.

Eso sí... no encontré tiempo para actualizar este blog. Así que guardo mis recuerdos y fotografías para publicarlos próximamente en mi web de viajes, junto con esta crónica revisada y ampliada. Paciencia. :) Eso sí, prometo escribir más en los próximos días. Mis tres compañeros de viaje, se fueron esta misma tarde en una excursión organizada hacia Ciudad Bolivar, puerta de la región selvática de Canaima y del conocido Salto del Ángel. Mi alergia a los touroperadores surgió, y decidí no acompañarles, pese a que soy consciente que esa es la única forma de viajar a la zona.

De momento, me quedaré un día más en Caracas. Un poco de descanso y vida diurna no me vendrá mal. Y después... veremos que sale.

En la noche de Caracas es fácil conocer gente y pasarlo bien. Bailar, o al menos intentarlo, es imprescindible. (Bar Greenwich, Altamira Sur)

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16 agosto 2008

Desde Caracas...

Llegamos a Caracas, mi querido lector. Acabamos de instalarnos en nuestro modesto hotel del acomodado barrio de Altamira. En breve nos reuniremos con el economista Julio González, quien trabaja en misiones comerciales con empresarios españoles, y que amablemente se ha ofrecido a acompañarnos en nuestros primeros días por la ciudad. Se agradece ya que en una ciudad como esta se necesita necesariamente la ayuda de un conocedor de la misma.

Y como no podía ser de otro modo, descubriremos en primer lugar y en compañía de Julio la noche caraqueña. :)

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11 agosto 2008

Vuelvo a América Latina. Esta vez... Venezuela.

El inicio de mi próximo viaje, este fin de semana, no puede ser más oportuno. Los últimos días, aquí en España, no han sido especialmente buenos. Lo reconozco lector, a veces -sólo a veces- soy demasiado apasionado -¿quizás soñador?, y eso me trae algunos desengaños... C'est la vie, mon ami.

Venezuela, país que visitaré por primera vez, será el lugar donde curar mis recientes heridas. Son superficiales, no se preocupen. :) El próximo viernes viajaré a Barcelona, antes de partir en la mañana del sábado por vía aérea rumbo a Caracas en compañía en esta ocasión de mis amigos Jesús, Juanjo y Juan.

Mi próximo post lo escribiré ya desde la capital venezolana. Quién sabe que aventuras me esperan en este fascinante y convulso país, cuna del nuevo populismo post revolucionario latinoamericano que promociona Hugo Chavez y su petróleo.



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02 agosto 2008

Ibiza. Beach, clubbing & cool restaurants.

Todos los años suelo visitar la isla de Ibiza (Baleares, España), con seguridad el lugar donde se vive el verano más cool del Mediterráneo. Visitantes de toda Europa se dan cita cada verano en este rincón para disfrutar de sus espectaculares playas y calas, de sus mundialmente famosas discotecas/clubs y de los los restaurantes más cool. Acabo de regresar de una breve escapada a Ibiza en compañía de mis amigos Senén y Eugenio. Estas son algunas de las imágenes del viaje. Enjoy it!


Blue Marlin Beach Club. O cómo disfrutar de la playa con estilo. Ver web.

Desfile de moda a mediodía en el Blue Marlin.


Excelente fusión japonesa y mediterránea en el restaurante de Pachá, el mejor y más veterano club de Ibiza. Ver web.

Terraza del nuevo club y restaurante L'Elephant, en San Rafael. Aquí celebra sus fiestas Paris Hilton. Ver web.


Jockey Club, en playa Ses Salines. Una de las mejores playas de Ibiza.


Gogó en El Divino club. Ver web.


Vista nocturna de Dalt Vila desde la terraza del restaurante El Divino. Puerto de Ibiza.


Haciendo amistades en El Divino. :)

(Fotografías: Eugenio Martí)

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22 junio 2008

Alicante la nuit. Fin de la escapada.

Tras un día tranquilo que rematé en mi sencilla habitación del Hotel Kris viendo el interesante partido de fútbol entre las selecciones de Rusia y Holanda, me eché de nuevo a la calle. Encontrar un lugar donde cenar con un mínimo nivel en una ciudad en fiestas nunca es fácil. Tras un par de frustrantes intentos, tuve la suerte de encontrar un local de la cadena entretapas y vinos, en la calle Bilbao 2, junto a la Rambla. Este restaurante, perteneciente a una cadena, ofrece una excelente carta de vinos, maravillosas carnes, delicatessen e interesantes postres. El personal argentino que atiende el establecimiento, cumple con seriedad y profesionalidad su función. Muy recomendable. Dos copas de Viña Mayor Crianza, una más que correcta ensalada caprese, uno deliciosos huevos estrellados con patatas y virutas de foie mi-cuit, una porción de tarta de chocolate y un poco de Enrique Mendoza Moscatel, me dan las energías que necesitaba.

Tras la cena, de nuevo a la calle. Es casi la una de la madrugada. La ofrenda de flores ha terminado ya y La Rambla se ha llenado de gente mayoritariamente muy joven -demasiado- que se dirige hacia el paseo marítimo y la explanada del puerto, sorteando las tradicionales barracas no abiertas al público donde apuran su cena los alicantinos de toda la vida al ritmo de la orquesta o el dj -más bien pinchadiscos- de turno. Me dejo llevar hacia la explanada. Gente, barracas, música, botellón, pólvora... Así son es la noche de Alicante en fiestas. En realidad el ambiente es muy similar a las Fallas de Valencia, pero a orillas del mar. Alicante es una ciudad muy abierta al Mediterráneo, sin duda.

Tratando de escapar mínimamente del bullicio y de tanto adolescente ruidoso, me adentro en el centro comercial y de ocio del puerto, plagado de restaurantes, pubs y terrazas de copas con vistas al puerto deportivo. Paso frente al Restaurante Dársena, posiblemente la más afamada arrocería de la ciudad, que todavía no tuve ocasión de visitar. Y después me adentro en un par de pubs de ambiente latino... Un público escaso y mayoritariamente latino se ha refugiado allí. No hay mucho ambiente. Un par de roncitos Brugal muy suaves con cola, perfectamente servidos, y abandono la zona.

Me adentro de nuevo en la marea humana, más ruidosa y aparentemente más joven que antes... En la Playa del Postiguet, esta sensación se intensifica. La playa está ocupada en su totalidad por una inabarcable masa de críos y lolitas , ellas vestidas para matar y ellos... disfrazados de Dios sabe qué. No encajo en este ambiente, es evidente.

A medida que me desplazo hacia el extremo sur de la playa, la gente va desapareciendo poco a poco... Son casi las cuatro de la madrugada y estoy ya cerca del hotel. Decido retirarme.
Mañana temprano dejaré Alicante y volveré a mi casa en Castellón. Los excesos de sol de la jornada y la visión de docenas de críos -y no tan críos- orinando en la arena de la playa me hacen desistir de volver al Postiguet al día siguiente. No sería higiénico...

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21 junio 2008

Primer día del verano en Alicante.

Hoy comienza oficialmente el verano, y lo hace con todo su esplendor. El sol y las altas temperaturas han sido protagonistas de la jornada en toda España, y también aquí en Alicante. Los alicantinos y visitantes se han echado en masa a las playas. Y yo he decidido sumarme a ellos desplazándome hasta la urbanita playa de El Postiguet, centro neurálgico de la costa alicantina, al sur del Club Náutico de la ciudad. Ha sido un dia de sol y de mar. ¿Acaso existe mejor manera de pasar un sábado después de una intensa semana de trabajo? :)

Tras la mañana en la playa, y bajo un sol de justicia, he decidido callejear por el casco antiguo de Alicante, adentrándome sin rumbo por las calles que se esconden más allá del paseo marítimo. He visitado el Ayuntamiento, el Mercado Central -cerrado a esas horas- y he descubierto animadas callejuelas plagadas de terrazas, restaurantes y bares de copas. Y aquí y allá, los omnipresentes monumentos de las hogueras.
Agradable ciudad esta...


La zona sur de la playa de El Postiguet, repleta de bañistas a mediodía.




Escultura instalada en aguas del puerto de Alicante. Al fondo, ¡una hoguera flotante!

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¿Qué coño hago yo en Alicante?

Me lo he preguntado hace un instante al despertar en mi funcional, poco lujosa y económica habitación del Hotel Kris de Alicante (España). No sé por qué anoche, al llegar por vía aérea a Valencia después de dos agotadoras jornadas de trabajo en la reunión anual de directivos de Onda Cero en Toledo, cogí mi coche y me dirigí al sur, hacia Alicante, en lugar de al norte, hacia mi casa en Castellón. Y no soy capaz de darme una respuesta clara.

Creo que todo surgió hace un par de meses, cuando charlando con mi amigo y compañero de fatigas Manuel Alberola, director de Onda Cero Alicante, le dije que no conocía las fiestas de Les Fogueres -en realidad apenas conozco esta ciudad- y por ello le pedí que me localizara un alojamiento aquí para pasar un par de días. Mi incansable curiosidad y mi necesidad de viajar me animaron a esta pequeña aventura. Aquí estoy.

Anoche, tras instalarme en el hotel, salí a cenar algo. Acabé en el paseo marítimo, frente a la playa de El Postiguet. La zona estaba repleta de ruidosos adolescentes locales y un buen número de no menos ruidosos turistas unidos en un macro botellón colectivo. Aquí y allá, algunas hogueras, que no son otra cosa que fallas valencianas en versión alicantina. Y mucha música de dudoso gusto en las muchas casetas instaladas a lo largo y ancho del paseo y en los alrededores del Meliá Alicante... No acabé de encajar en el ambiente festivo, lo reconozco.

A ver si consigo reconducir el día de hoy. De momento, bajaré un rato a la playa. Un poco de sol y agua marina conseguirán poner en orden mis ideas. Después... ya veremos.


Vista nocturna del puerto de Alicante y del Castillo de Santa Bárbara.

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07 junio 2008

Marrakech (Marruecos)

En la noche del jueves llegamos a Marrakech, en Marruecos. Será la última etapa de nuestro viaje. Tras una visita a media noche a la Plaza Jemaa El Fna, centro neurálgico y turístico de la ciudad, nos retiramos al hotel, desgraciadamente demasiado lejano del centro de la ciudad para mi gusto.

La jornada del viernes, tras mi habitual tiempo dedicado al trabajo, la dedico a recorrer el centro de Marrakech. La plaza de Jemaa El Fna ofrece una cara distinta durante el dia. Y tras ella, el zoco de Marrakech, mucho menos extenso y auténtico que el zoco de Fès, que tuve ocasión de conocer hace un par de años, pero igualmente interesante.

Será nuestra última jornada de viaje. Mañana a mediodía regresamos a España. Pero antes me sumergiré en la apasionante noche marroquí. Me hablaron de un local nocturno libanés que promete. :)

Almuerzo marroquí en el Restaurante Al Baraka, Plaza Jemaa El Fna.

En la plaza Plaza Jemaa El Fna, con mi amigo Jesús López.

El zoco de Marakech, a media tarde.

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05 junio 2008

Imágenes de mi estancia en El Cairo

En forma de fotoblog, publico lo más destacable mi paso por la capital egipcia, El Cairo. En compañía de mi chófer Aldo, al que tuve la suerte de encontrar, he recorrido las caóticas calles de la ciudad, deteniéndome en la Citadel y visitando las imponentes pirámides de Giza.
La dificultad para compaginar mi agenda de trabajo con el planning del grupo con el que viajo ha tenido como consecuencia, afortunadamente, que mis incursiones en la ciudad hayan sido en solitario. Mi suerte, querido lector, sigue siendo inagotable. :)
Próxima parada: Marrakech, Marruecos.

La imponente mezquita de Mohammed Ali, en la Citadel.


Detalle de trabajos en madera en una de las mezquitas de la Citadel.



Noche de fiesta en Hard Rock Cairo. En la imagen con José Manuel Montalvo, mister España 2008, tras la fiesta de presentación de Marina d'Or Egipto.



En las pirámides de Giza, oportunamente equipado. :)

Aldo, mi secretario y chófer en El Cairo. Disponible para otros turistas. Si van por Cairo, no dejen de llamarle. Su teléfono +20101531840

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03 junio 2008

Llegada a El Cairo (Egipto)

Tras una decepcionante incursión en la noche de Dubai -pese a ser lunes esperaba encontrar algo más que discotecas cerradas o vacías en esta ciudad-, una mañana de trabajo en mi habitación del Jumeirah Beach Hotel y un agotador viaje plagado de incidencias con los vuelos, hemos llegado de madrugada a El Cairo, la capital de Egipto. Nos alojaremos en uno de los mejores hoteles de la ciudad, el Gran Hyatt Cairo, a orillas del Nilo.

Hoy decidí no acompañar a mi ruidoso grupo en su excursión a las pirámides de Giza. No ve veo con ánimos para introducirme en este paisaje milenario dirigido cual rebaño por un grupo de voluntariosos guias. No es mi estilo de viaje.

He decidido que mañana haré la escapada a las pirámides en solitario. Hoy, tras poner en orden mis asuntos del trabajo en las primeras horas de la mañana, me dispongo a dejar el hotel y sumergirme en el bullicio cairota. Esta megalópoli de 20 millones de habitantes me espera... A ver que me depara la jornada.

Espectaculares vistas del Nilo desde mi habitación del hotel Grand Hyatt Cairo

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02 junio 2008

Un día intenso en Dubai. Del zoco de las especias a Jumeirah Beach.

A continuación publico algunas fotografías tomadas en el día de hoy en Dubai, Emiratos Árabes. La intensa agenda de mi viaje no me permite extenderme con los textos. Son casi las tres de la madrugada y mañana hay que vivir otro día intenso... La confortable y lujosa cama de mi habitación del Jumeirah Beach Hotel me está llamando... Me dormiré mientras observo por la ventana las aguas del Golfo y la silueta del imponente Burj Al Arab...


Zoco de las especias de Dubai. Con mi nuevo amigo Yussef.



Reponiendo fuerzas en restaurante popular cercano al zoco con María y Ángel.




Y antes de la cena... un baño y una cerveza en Jumeirah Beach.




Mi habitación en el Jumeirah Beach Hotel.

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01 junio 2008

Amanece en Dubai (Emiratos Árabes Unidos)

Llegamos a Dubai pasadas las cinco de la madrugada. Nuestro avión partió con retraso de Sofia por problemas burocráticos.
La llegada a Dubai no decepciona. En el trayecto nocturno entre el aeropuerto y mi hotel, el fantástico Jumerirah Beach Hotel, frente al imponente Burj Al Arab, supone una inmersión en una megalópoli donde los petrodólares y la creatividad de los ingenieros han creado un paisaje futurista donde el lujo y el exceso en la arquitectura, son la norma.
Durante el trayecto en autobús, de poco más de media hora, tuve la extraña sensación de haber realizado un viaje en el tiempo. Desde la década de los cincuenta, hasta el año 2030. De Bulgaria... a Dubai.
Tras el check in en el Jumeirha y visitar mi lujosa y carísima habitación, que afortunadamente pagarán mis amigos de Marina d'Or, me dirijo, con las primeras luces, a la playa, todavía desierta a estas horas. El día comienza para mí bañándome en las cálidas aguas del Golfo Pérsico, frente al lujoso Burj Al Arab, todo un símbolo de lo que es Dubai: un paraíso exótico para gente adinerada. Un instante mágico para reflexionar sobre la capacidad creadora del ser humano... y de los petrodólares.
Me permito reproducir una cita de Mohammed bin Roshid al Maktoum- Sheik de Dubai-: "El dinero es como el agua, si se mantiene estanco toma mal olor, pero si se lo deja fluir se mantiene fresco".

Imagen del hotel Burj Al Arab al amanecer (foto: Juan Carlos Enrique)

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24 horas intensas en Sofia (Bulgaria)

Llegamos en vuelo privado a Sofia en la tarde del viernes. Tuve tiempo apenas para dar largo paseo por el centro y principales monumentos de la capital Búlgara, antes de regresar al Sheraton Sofia Hotel Balkan, escenario elegido por Grupo Marina d'Or, mis anfitriones, para presentar en sociedad sus nuevos proyectos urbanísticos en este país.

Tras la rueda de prensa, coctel y cena en el hotel, una incursión nocturna en la noche de la ciudad, que me llevó, gracias a mis nuevas amigas Yovka y Cristina, al Nai Club, uno de los mejores clubs de Sofia. Allí me pilló la madrugada entre ríos de whiskey, frenéticos ritmos balcánicos y baile. Una noche mágica, sin duda.

Ayer, tras la heroicidad de levantarme de la cama, después de los excesos alcohólicos de la noche del viernes, de nuevo un largo paseo sin rumbo por las calles de la ciudad, bajo un sol de justicia. Mi inagotable suerte me llevara a encontrarme con un animado mercado callejero, en el que pasé la mañana. Después, de nuevo comida en el hotel y salida hacia Dubai, Emiratos Árabes.


Catedral Alexander Nevski

Escena cotidiana en un mercado de Sofía

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09 mayo 2008

Próximo viaje: Bulgaria, Egipto, Emiratos Árabes y Marruecos.

Los viajes, como los amigos, no se buscan... vienen a tu encuentro. La frase es de Esther Eiros, periodista y directora del programa de viajes de Onda Cero Radio, Gente Viajera. Y es cierto.

Acabo de recibir la invitación de Grupo Marina d'Or para realizar un intenso viaje por las principales promociones inmobiliarias de esta empresa a este lado del Atlántico. En ocho días visitaremos Sofia (Bulgaria), El Cairo (Egipto), Marrakech (Marruecos) y Dubai (Emiratos Árabes Unidos).

Será un viaje de trabajo con una apretada agenda. Pero encontraré el tiempo para publicar mis impresiones en este blog. Será a partir del 30 de mayo.

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29 marzo 2008

Crónica completa de mi viaje a Rumanía

Lo prometido es deuda. Tras poner en orden mis recuerdos, notas, fotografías y documentación, he publicado la crónica completa de mi viaje de cuatro días a Rumanía en mi web personal. Con información sobre la región de Brasov-Transilvania, Bucarest y la zona costera de Constanza y Costintesti.

Puedes verlo en http://jcenrique.net/viajes2008rumania.html

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14 marzo 2008

Un viaje sin pausas.

La apretadísima agenda de viaje que he tenido durante mis cuatro días en Rumanía me ha impedido actualizar el blog puntualmente. Así que, mi querido lector, me comprometo a escribir y publicar textos e imágenes en próximos días. Un poco de paciencia. :)

El Castillo de Bran (Transilvania) inpiró a Bram Stoker para ambientar su novela "Drácula".

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08 marzo 2008

Ligero cambio de planes.

Los viajes de negocios tienen estas cosas.... de cinco días, pasamos a sólo cuatro. Y de visitar dos ciudades, pasamos a tres. En tres noches, visitaré Bucarest, Brasov y Costanza. Casi nada. :)

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04 marzo 2008

Y ahora... Rumanía.

Un corto viaje de trabajo me llevará la próxima semana hasta Rumanía. Durante escasamente cinco días, haré lo posible por conocer más sobre un país con el que tengo cierta vinculación personal. No en vano en mi ciudad, Castellón, hay una de las más importantes colonias rumanas en el extranjero, y ello provoca que tenga contacto diario con inmigrantes de esta nacinalidad. No veo la hora de acercarme a conocer este rincón de la Europa del Este, que acaba de incorporarse a la Unión Europea.

El viaje, rompiendo mis habituales esquemas, no será en solitario y a la aventura, sino que lo compartiré con Ricardo, un empresario de mi ciudad y un guía rumano, lo que sin duda quitará emoción al viaje. Pero estoy seguro de que encontraré mis espacios para empaparme de esta cultura que me resulta al mismo tiempo tan cercana, como lejana y misteriosa.

Mi próximo post, desde Bucarest, la capital rumana. Y de ahí a Constanza y Costinesti, en la costa del Mar Negro, donde vigilaré mis modestas inversiones. Será interesante visitar este rincón turístico en pleno invierno.


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17 enero 2008

Imagenes del Amazonas: Leticia, Tabatinga y la comunidad indígena de Gamboa.

Frontera Colombia-Brasil vista desde Leticia. Al fondo, Tabatinga.

Vista del río Gamboa desde la casa de Tertuliano y familia. En primer plano, canoas.

Indígena con un enorme pez pescado en aguas amazónicas. Amazonas, Perú.


Remando en canoa por la selva inundada en los aledaños del río Gamboa (Perú)

En la jungla con el indígena ticuna Tertuliano y un millón de mosquitos anófeles.

(fotografías: Juan Carlos Enrique y Paul Van Meel)

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14 enero 2008

El final del viaje. Desde Bogotá.

Sí, salí de la selva amazónica sin incidentes, mi querido lector. La experiencia vivida en el Perú amazónico, más concretamente en la ribera del río Gamboa, afluente del Amazonas en compañía de los indígenas ticuna, ha sido inolvidable. Vivencias como recorrer el río en canoa en plena noche, pescar pirañas con anzuelo en la selva inundada, observar a los misteriosos delfines rosados, o adentrarse en la jungla para observar monos y aves en libertad, merecieron la pena.

Ahora, de nuevo en Bogotá, última escala de este viaje, y tras despedirme de mis amigos Jonnier y Patricia, que tan amablemente me han acogido en su casa de Ciudad Tintal, ultimo los preparativos para mi partida. La última noche la pasaré en un hotel de Bogotá, saboreando los placeres de la noche bogotana.

No habrá crónica en este blog de mi última noche en Colombia. :)

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13 enero 2008

La noche de Leticia y Tabatinga. Sabor amazónico.

Tras regresar de la selva, un buen baño en la piscina de mi hotel y de nuevo listo para disfrutar de las comodidades de la vida moderna. Esta noche he quedado con mi nuevo amigo Paul, el holandés con el que he compartido mi aventura en Gamboa, para cenar y descubrir la noche de Leticia y Tabatinga.

De entre la oferta gastronómica disponible, tras consultar con algún taxista, me decanto por cenar en el Restaurante Tres Fronteiras do Amazonas, en la Rua Rui Barbosa s/n de Tabatinga. Parece ser el mejor de la zona. Allí nos vamos. El restaurante, situado a orillas del río, es de lo más acogedor. Un excelente servicio a cargo de personal brasieño, nos ofrece la posiblidad de degustar carnes, pescados amazónicos, y hacerlo a la brasileña, es decir, acompañados de farofa -harina de mandioca- y excelente cerveza brasileña Antarctica de medio litro. La cena resulta ser excelente.

A la salida del restaurante, dudamos si continuar la noche en Leticia o en Tabatinga. Nuestras dudas quedarán aclaradas de inmediato. A pocos metros del restaurante, la policía llega al lugar donde acaba de ser asesinado a tiros un colombiano por un sicario motorizado. Decidido, nos vamos para Leticia. Tal y como nos había comentado el taxista colombiano que nos trajo hasta aquí, este lado de la frontera brasileña es más peligroso que el lado colombiano, en el que no suele haber incidentes violentos. Parece que tenía razón.

Tras superar un exaustivo control en la hasta ahora inexistente frontera entre Leticia y Tabatinga -Colombia y Brasil-, provocado sin duda por el asesinato del colombiano, nos dirigimos hasta un local que conoce ya Paul. Se trata del Mossh Bar, un acogedor pub de moderno diseño que se encuentra en el Parque Santander de Leticia. Allí tomamos las primeras cervezas, a la espera de que sea hora de acudir a la discoteca.

La discoteca de Leticia es Kahlúa, una típica discoteca colombiana, donde se sirven botellas y canecas de aguardiente a un público que se sienta en las mesitas situadas alrededor de la pista, y que se levanta a bailar cada vez que tiene ocasión. La música, como suele ser habitual en Colombia, combina clásicos de la salsa y el vallenato con el reggaeton y con música "de discoteca". Paul y yo, nos hacemos notar ya que somos de los pocos asistentes que se levantan a bailar única y exclusivamente los ritmos electrónicos. El aguardiente va haciendo mella en nosotros y las horas van cayendo. Hacemos algunas amistades incluso en la discoteca, que por parte de ninguno de los dos van a poder mantenerse. Ambos partimos al día siguiente: yo avión hasta Bogotá. Paul en barco hacia Iquitos, Perú.

Casi al amanecer termina nuestra gran noche en Leticia y Tabatinga. No es este uno de los principales atractivos de la zona, desde luego.

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10 enero 2008

El Amazonas peruano. La comunidad de Gamboa.

Adentrarse en la jungla amazónica desde Leticia o Tabatinga, mi querido lector, es una aventura accesible para casi todos los viajeros. Si bien es cierto que a cinco o seis días de marcha atravesando la impenetrable jungla se encuentran comunidades indígenas que viven totalmente aisladas de la civilicación, lo cierto es que en la zona donde me encuentro, puede llegarse en pocas horas de navegación a comunidades indígenas que, pese a que están en contacto habitual con la civilización, siguen viviendo de un modo tradicional.

En Leticia y Tabatinga existen pequeñas agencias de viaje que organizan excursiones de uno o varios días la jungla. Muchas de estas agencias disponen de alojamiento en confortables cabañas, que facilitan al viajero una aventura selvática sin renunciar a demasiadas comodidades.

Mi intención, sin emargo, pese a la falta de tiempo, era realizar mi inmersión en la jungla de la forma más auténtica posible. Ayudado por mi inseparable guía Lonely Planet, contacté con la pequeña agencia Amazon Jungle Trips, situada en la Avenida Internacional 6-25 de Leticia, muy cerca de la frontera con Tabatinga y Brasil-. Esta pequeña empresa, regentada por el señor Antonio y su hija Jussara, dispone de un acogedor albergue turístico a unos 75 km de leticia, sobre el Río Javarí. Tras explicarle a Antonio mi plan de pasar en la jungla dos días y hacerlo fuera de loa albergues turísticos, y preferentemente en solitario, me propuso pasar unos días con una familia indígena en cercana comunidad de Gamboa, una comunidad que se encuentra en la ribera peruana del Amazonas, a poco más de una hora de navegación a motor desde Leticia. Acepté el precio, unos 200.000 pesos y concertamos la salida para primera hora del día siguiente. Antonio me recogería en mi hotel.


CRUZANDO EL AMAZONAS: ANACONDAS Y DELFINES ROSADOS


En compañía de Jussara y de Paul, un taxista holandés que anda haciendo un viaje inciático de mochilero por sudamérica, me traslado hasta el puerto de Tabatinga. Desde allí, en una canoa a motor propiedad de un simpático brasileño, nos adentramos en las turbias aguas del gran Amazonas, rumbo a la ribera peruana. No hay fronteras aquí. El pasaporte sólo es necesario cuando uno sube a un avión o a un ferry. Las distancias y la impenetrabilidad de la jungla garantizan que desde aquí, nadie puede adentrarse en Brasil o en Perú por sus medios o en una sencilla canoa.

La travesía por el inmenso Amazonas, de poco más de una hora, es apasionante. Tenemos la inmensa suerte de encotrarnos en pleno cauce del río con una pequeña anaconda. Según nos explica nuestro motorista este encuentro es de lo más extraño, ya que estos reptiles sólo se encuentran en la profundida de la junga y es muy raro verlos tan expuestos. Un poco más allá, un chapoteo a babor. Y tras un instante, una pareja de delfines rosados. El misterioso mamífero avanza rio ariba asomando cíclucamente su cabeza y lomo para respirar, totalmente ajeno a nosotros, que hemos parado el motor para disfrutar de la magia del momento. Emociona.

Tras unos minutos los delfines desaparecen y continuamos la travesía. En el punto en que el pexperto motorista considera oportuno, dejamos la ribera norte del Amazonas para cruzar las aguas en perpendicular hasta la ribera opuesta. La fuerte corriente obliga al navegante a rectificar contínuamente el rumbo para enfilar con éxito la desembocadura del pequeño río Gamboa, por donde finalmente nos adentramos. Estamos en Perú.

Remontamos este rio estrecho, plagado de vegetación flotante que con habilidad esquiva el motorista, y nos adentramos en su cauce. Nos cruzamos con otra piragua que viaja en dirección contraria. En ella va un indígena con una carga de pescado. No lleva motor. Nos saluda y sigue su camino. A los pocos minutos, aparece una tradicional vivienda amazónica a babor. Un grupo de niños nos miran con curiosidad. Seguimos navegando y un poco más allá, arribamos a nuestro destino, la casa de Tertuliano, nuestro alojamiento en la Comunidad de Gamboa.

Nos recibe uno de los hijos de Tertuliano y nos cuenta que su padre salió con la canoa a desatascar el río, que ha quedado obstruído por la vegetación flotante que la corriente trae río abajo, no tardará. Paul y yo descargamos las hamacas, el agua potable y algunos víveres que hemos traído y nos instalamos en la casa. Se trata de una casa totalmente construída con madera, y soportada por altos pilares, que protegen a la vivienda de las crecidas del río. La casa ha sido totalmente construida por Tertuliano utilizando sólo maderas que crecen en la jungla baja que se extiende detrás de la casa. No hay luz, ni agua corriente, ni baño, ni por supuesto televisión.... ni siquiera una radio a pilas. Esto promete.

UN PASEO POR LA JUNGLA. MONOS, PÁJAROS... Y MOSQUITOS.

Por la tarde, después de disfrutar de un sencillo almuerzo preparado por Nazaret, la mujer de nuestro anfitrión, nos preparamos para hacer una caminata por la jungla. Vestidos con ropa larga, botas de agua altas y provistos de un potente repelente de insectos, agua y machetes, partimos de la casa y nos adentramos en la selva.

Tras poco más de media hora de caminar por la estrecha senda que Tertuliano mantiene abierta entre la espesa vegetación, nos sumergmos en la penumbra de la selva. El calor es axfisiante y nubes de mosquitos nos rodean. Pese al repelente, las picaduras son inevitables. Hay que acostumbrarse a estas duras condiciones para poder disfrutar del paseo.

Tertuliano, conocedor como pocos del entorno, nos explica a Paul y a mí pacientemente las propiedades medicinales de cada una de las plantas y árboles que nos vamos encontrando. Se para cada vez que escucha el canto de un ave y nos dice el nombre y las características de cada una. Y de cuando en cuando mira en los recovecos de la rugosa corteza de los árboles buscando alguna tarántula que enseñarnos. Toda una experiencia.

Más adelante, cuando la jungla se vuelve más espesa y húmeda, Tertuliano se detiene en seco y nos pide silencio. Su oído experto es capaz de identificar un sonido de entre todos los que se escuchan en la jungla. Monos. Nuestro guia identifica la dirección de donde viene el sonido y calcula la dirección del deplazamiento de una familia de monos, que santan de rama en rama. Con el máximo sigilo con que nos es posible -no es nada fácil moverse en silencio por la selva-, damos un rodeo con la intención de interceptar al grupo de monos. Lo conseguimos. En un punto determinado, nos detenemos y quedamos en silencio observando con dificultad las copas de los árboles. Ahí están... Saltando de rama en rama, una docena de pequeños monos avanza por la selva. Un encuentro inolvidable.

Seguimos nuestro paseo por la jungla, hasta llegar a un punto en que se abre un claro. Aquí los árboles han sido talados y en el suelo, casi al azar, aparecen pequeñas parecelas donde la mano del hombre ha plantado malanga, cilantro, cebollas y otras plantas comestibles. Los indígenas talan parte de la selva para utilizar su madera y plantar alimentos. Entristece, pero se comprende.


BUSCANDO CAIMANES EN LA NOCHE DEL AMAZONAS

Cae la noche en la comunidad indígena de Gamboa y los mosquitos incrementan su actividad. Tras una cena tradicional a base de pescado amazónico frito y arroz blanco, mi anfitrión en su característico español, me propone "ir a mirar caimanes". Me explica que podemos coger la piragua -también construída por él mismo- y remontar el río con una linterna a buscar estos reptiles, de hábitos nocturnos. Paul está agotado y prefiere quedarse descansando. Yo no pienso dejar pasar esta oportunidad. Vamos.

La claridad de la luna llena y el profundo conocimiento del rio de Tertuliano, hace posible que naveguemos sin luz ni motor por el río. La noche en la jungla es apasionante. Los sonidos son radicalmente distintos de los del día. Los pájaros que se escuchan son otros. El croar de las ranas es omnipresente Y centenares de animales bioluminescentes que se pueden ver sobre la vegetación flotante y en volando sobre las riberas del río, dan un cariz mágico a la travesía. Fascinante. De cuando en cuando Tertuliano enciende su linterna y barre con ella las orillas del rio y la vegetación flotante. Espera que el haz de la linterna se refleje en los ojos de un caimán. No hay suerte. Durante dos largas horas navegamos por el río Gamboa en silencio, escuchando la música que la selva. Tertuliano responde pacientemente a mis preguntas sobre los sonidos que se esuchan. "Eso es una ranita verde pequeña", "esto otro es un pájaro"... Mi paseo nocturno por el río fue una experiencia inolvidable.


PESCANDO PIRAÑAS EN LA SELVA INUNDADA

Tras una noche de sueño incómodo por la falta de costumbre de dormir en hamaca y por el excesivo calor, me levanto con las primeras luces. Son las cinco y media de la mañana. Tertuliano se fue ya a revisar el cauce del río. Parece que durante la noche se taponó de nuevo por la bajada de vegetación flotante. Aprovecho para dar un paseo por las inmediaciones de la casa, comer algunas guayabas de las matas cercanas y me divierto un rato dando de comer al mono que la familia tiene en la casa.

Más tarde, Tertuliano regresa y le propongo dedicar la mañana a la pesca. Paul se muestra conforme y tras preparar los aparejos -unas varas flexibles con sedal y un anzuelo- y permitirme el lujo de enseñarle un nuevo nudo para unir sedal y anzuelos, cogemos un pez que sobró de la comida de ayer como cebo y subimos a la piragua. Tertuliano nos lleva a la margen este del Rio Gamboa, donde las aguas han inudado ya buena parte de la selva. Con cuidado y esquivando árboles y ramas hundidas, nos adentramos en la fantasmagórica penumbra de la selva. Parece que este es un buen sitio para la pesca, ya que las pirañas y otros pescados prefieren cazar y ocultarse entre las ramas y troncos de los árboles sumergidos.

Tras intentarlo en varios lugares distintos y sufrir una vez más la picadura de mosquitos y de unas traicioneras hormigas rojas que caen de los árboles, la jornada se cierra con la más que modesta captura de dos pequeñas pirañas. Las comeremos fritas hoy mismo.

Por la tarde llueve torrenciamente en la comunidad de Gamboa. La lluvia nos obliga a recluirnos, mientras el aroma a tierra mojada invade el ambiente. La lluvia siempre me provoca cierta nostalgia, y siento de verás no tener más tiempo en esta ocasión para disfrutar de la selva y de este sencillo modo de vida que Tertuliano y su familia me han descubierto.

Leticia, Tabatinga y el Amazontas de las tres fronteras, a vista de pájaro. (c) Google Maps.

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Leticia y Tabatinga. Y por fín... el Amazonas.

Pese a que hubiese preferido la emoción de volar con una vieja avioneta Cesna a hacerlo con el moderno DC82 de Aero República, el vuelo a través de la selva amazónica impresiona. Poco después de haber alcanzado la altura de crucero, el paisaje que las densas nubes dejan ver, cumple con lo esperado. Durante casi todo el tiempo de vuelo, allá abajo, sólo se ve el tupido tapiz que forman las copas de los árboles más altos de la jungla, que se interrumpe aquí y allá por serpenteantes ríos que los atraviesan. Impresiona pensar que un tercio del territorio colombiano sigue siendo una jungla impenetrable habitada por indígenas, guerrilleros, cocaleros y otras gentes de mal vivir.

Al fin, el avión inicia el descenso y comienza a verse a través de las ventanas el gran río... el Amazonas serpentea en este tramo y se abre paso majestuoso entre la densa jungla. Y de pronto, entre los árboles, la ciudad de Leticia, en la ribera colombiana del Amazonas. El punto más lejano del país al que uno puede aspirar viajar. Emociona. Un calor sofocante nos recibe. Nada que ver con el fresco clima de Bogotá. El shock térmico es importante. Tras instalarme en uno de los modestos hoteles del la ciudad, el Yuruparí, en el que reservé habitación desde Bogotá para no perder demasiado tiempo con estos trámites, salgo a caminar la pequeña ciudad de Leticia.

LETICIA Y EL AMAZONAS

El ambiente relajado de la ciudad, sólo interrumpido por la increíble cantidad de motocicletas que circulan por sus calles, unido al clima cálido y húmedo, me recuerda al de una ciudad caribeña. Sin embargo el mar está lejos, muy lejos. Me dirijo callejeando hasta la ribera, como no podía ser de otro modo. Ahí está, el Amazonas. El río del que tanto oí hablar desde niño, sobre el que tanto leí... Se abre ante mí. La ribera frente a la ciudad es un ir y venir de canoas y de otras embarcaciones que transportan pescado y otras mercancías de un lugar a otro. Una atestada piragua traslada a una treintena de indígenas a la isla frente a Leticia, donde se adivina un núcleo urbano diminuto. En esta ribera, varios destartalados almacenes anuncian la venta de pescado fresco y congelado. Y un poco más allá, un pequeño mercado donde se venden frutas, pastas y bebidas al público, cien por cien local. Ni uno solo del puñado de turistas extranjero que viajaba en el avión, se aventuró hasta allí. Vamos bien.

Tras sentarme un buen rato bajo el agobiante sol de mediodía y dejarme embriagar por aquel ambiente, decido dejar, de momento el río. Volveré a él muy pronto y con mucha más intensidad. Ahora reclama mi atención otro asunto: Tabatinga.

TABATINGA

El punto donde me encuentro, querido lector, además de ser el lugar donde Colombia se encuentra con el gran río, es el lugar donde se encuentran tres países: Colombia, Brasil y Perú. A este último se llega cruzando el Amazonas, opción que queda fuera de mi agenda hoy. Sin embargo a Brasil se llega... ¡caminando! Si uno baja unas cuantas cuadras desde el hotel hasta cruzarse con la Avenida Internacional de Leticia, acaba llegando a un punto donde un pequeño puesto fronterizo sin barreras, en el que no se controla la entrada y salida de personas y vehículos, unas banderas y un cartel indican que se acaba de entrar en el Amazonas Brasileño: Tabatinga. En realidad, creía yo, Leticia y Tabatinga son una misma ciudad separada por una frontera. Me equivocaba.

El shock al seguir por la Avenida Internacional y seguir caminando hacia el este es total. Antes del anecdótico punto fronterizo, los rótulos de los establecimientos comerciales son todos en español y desde ese punto, son todos en portugués. En la parte colombiana se vende cerveza Águila y Ron de Caldas en pesos colombianos. En la parte brasileña cerveza Bramha y cachaca en reales brasileños. En Colombia funcionan taxis y en Brasil moto taxis. En Leticia se escucha salsa y reggaeton, en Tabatinga música brasileira. Antes del punto fronterizo la gente que camina por la calle es de rasgos colombianos y después, claramente se ven rasgos brasileños. Y lo más sorprendente... en cuanto uno deja Leticia y entra en Tabatinga, es decir, camina 10 metros... ¡todo el mundo habla en portugués! Realmente es una experiencia extraña, uno tiene la sensación de haber cambiado de país... en un segundo.

Y MAÑANA... LA SELVA

Son las cinco de la tarde, el sol comienza a caer tímidamente. Estoy empapado en sudor después de la larga caminata. Antes de retirarme al hotel para darme un baño en la piscina -lo mejor de este destartalado hotel-, tengo que resolver un asunto importante. Para poder adentrarme en el Amazonas y en la selva, tengo que contratar los servicios de un guía o de una agencia de viajes local. Y tengo que tener cuidado con quién la contrato porque no quiero acabar adentrándome en la jungla con una veintena de ruidosos turistas medio borrachos para dormir en un hotel con todas las comodidades en medio de la nada... busco otro tipo de incursión... una más auténtica y a ser posible en solitario.... y si mi instinto no me falla, sé donde la voy a encontrar.

Los próximos dos o tres días, mi querido lector, no podré actualizar este blog. En la jungla amazónica no hay acceso a internet. :)

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¿Por qué no estoy publicando imágenes de este viaje?

Me pregunta un lector del blog por qué no estoy publicando fotos de este viaje. La respuesta es por un simple problema logístico. No llevo cámara digital por cuestiones de seguridad y comodidad. Estoy haciendo bastante fotografías desde camaritas analógicas de un solo uso, que para el tamaño del blog y de mi página web dan la mínima calidad exigible. El problema es que en Colombia, tras las vacaciones de los colombianos todos los servicios de revelado a que he acudido me dan plazos largos para entregarme un revelado digital de los rollos analógicos. Y no me es práctico ya que cambio de destino con cierta frecuencia y me arriesgo a perder las imágenes.

Lo que haré será revelar los rollos en España e incluir las fotografías seleccionadas tanto en este blog, como en la versión web de esta crónica de viaje que publicaré antes de final de enero en mi web www.jcenrique.net/viajes

¿Aclarado? :)

NOTA: Una vez en España estoy colgando del blog las fotogafías del viaje desde el 17/1/08

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09 enero 2008

Un día en el centro de Bogotá

A primera hora de la mañana, todavía con un frío intenso en Botogotá, cruzo media ciudad para llegar hasta la Plaza de Bolívar, centro neurálgico de la capital colombiana. El trayecto me permite comprobar el tamaño de esta metrópolis que acoge ya 8 millones de almas. Pese a la ausencia de tráfico, tardo más de media hora en cubrir el trayecto entre El Tintal -junto al aeropuerto- y el centro.

LA PLAZA BOLÍVAR Y LA CANDELARIA

La Plaza de Bolívar, el punto de inicio de mi excursión, está todavía tranquila, apenas gente. Son las ocho y media de la mañana. Me tomo mi tiempo para contemplar los edificios que tengo a la vista. Al sureste la imponente fachada de la Catedral Primada, desgraciadamente cerrada a esa hora al público, y junto a ella la Capilla del Sagrario. Al suroeste la imponente fachada del Capitolio Nacional, sede del gobierno colombiano. Al noroeste el Ayuntamiento, cubierto por una gran lona con fotografías de secuestrados por las FARC que reivindica su liberación. Al noreste, el Palacio de Justicia. Y en todas partes un sinfín de palomas que revolotean alrededor de los pocos visitantes que a esa hora ofrecen semillas de maíz a estas aves, que ayudan a completar la postal de la Plaza Bolívar.

Durante un par de me dedico a caminar por las calles del centro. Primero al sureste, justo por detrás de la Catedral, por donde se extiende el barrio de La Candelaria, lugar donde puede observarse la más interesante arquitectura colonial de esta ciudad. Sus calles empedradas, formadas por casas bajas coloniales pintadas de vivos colores y que acogen en muchos casos museos, cafés y restaurantes -la mayoría cerrados a esta hora-, ascienden hacia la loma en la que, tras la tupida vegetación del fondo, se divisa en lo alto el Cerro de Monserrate, el popular mirador de la ciudad. Trataré de visitarlo antes de abandonar Bogotá.

Las calles de La Candelaria están tranquilas, sin apenas gente. Pero bien vigiladas. Policías y algunos militares en la zona del Museo Militar, pasean por la zona dando seguridad al visitante. A estas tempranas horas creo que soy el único visitante extranjero. Todo anda tranquilo. Quizás demasiado.

ALREDEDORES DE PLAZA BOLÍVAR. LA AVENIDA JIMÉNEZ Y EL TRANSMILENO.

Decido volver sobre mis pasos y caminar de nuevo desde la plaza en dirección noreste, bajando por la carrera 7 hasta la Iglesia de San Francisco y el Parque Santander, una agradable zona ajardinada en la que se encuentra el Museo del Oro, que pretendo visitar. Está cerrado desde diciembre de 2008 por reformas. Aunque los vigilantes del lugar me informan que parte de la colección del museo se expone en otro recinto de La Canderlaria, decido abandonar la zona caminando hacia el oeste por la Avenida Jiménez, donde la actividad comercial y de negocios ya está siendo notable. El gentío va y viene. Comerciantes, paseantes y ejecutivos que entran y salen de alguno de los edificios de oficinas, se entrecruzan. Entre la multitud, llegan unidades del TransMileno, el autobús urbano de vía reservada que recorre de punta a punta la ciudad de extremo a extremo. Cada autobús rojo que llega, descarga y recoge un buen número de pasajeros. No en vano este medio de transporte es utilizado a diario por cientos de miles de bogotanos para acceder al centro. Siguiendo al oeste por Jiménez, llego a un lugar donde se concentran librerías que ofrecen ejemplares de segunda mano a precios populares. Me agrada ver tantos libros en un país en el que hasta ahora apenas encontré lectores de periódicos. Veo que la capital es distinta a los barrios populares de los pueblos y ciudades.

Llega la hora de almorzar. He quedado con Andrea, una amiga bogotana, que ha prometido enseñarme lugares imprescindibles de la ciudad. Justo a tiempo. De los muchos establecimientos que hay en el centro -la oferta es infinita-, mi acompañante elige un establecimiento de la carrera 7, más allá del Parque Santander, llamado La Cucharita Colombiana. El agradable y abarrotado local ofrece una carta extensa a precios medios, que incluye especialidades paisas. Nos decantamos por una típica bandeja paisa, plato típico de la zona de Antioquia que incluye arroz, frijoles, platano frito, chorizo, morro de cerdo y aguacate. Casi nada.

ARTE MODERNO, CAFÉ Y CHICHA

Tras semejante comida el paseo. La opción elegida es el MAMBO, no el baile!, sino el Museo de Arte Moderno de Botogotá, cercano al restaurante. El museo ofrece una intrascendente exposición colectiva de artistas jóvenes colombianos y una divertida exposición del autor Pedro Ruíz -tampoco es el humorista!-, junto a otros artistas colaboradores títulada "Love is in the air". Estética pop, humor y color que despiertan la sonrisa. Muy interesante.

Una opción muy recomendable a la salida del museo, si el día está lluvioso y frio como hoy, es visitar el Centro Comercial Terraza Pasteur, una curiosa construcción circular con cuatro niveles repletos de pequeños establecimientos dedicados principalmente al ocio. El Café Cinemá, cuyo logotipo está inspirado en el mundo de Pedro Almodovar, es una excelente opción para tomar un buen café tinto en compañía de lo más progre de Bogotá. Alguna fotografía de El Ché y un cartel donde se indica que "no se vende Geno Cola, la chispa de la muerte", indica un poco el perfil ideológico del personal, fundamentalmente universitario que frecuenta el establecimiento.

La tarde cae y apetece pasear. Pese a la ligera lluvia, Andrea me invita a pasear de nuevo por La Candelaria, de nuevo casi desierta a estas horas, a la búsqueda de alguno de los muchos bares de ambiente universitario y cultural que existen en la zona y que a esas horas de la tarde ya deben estar abiertos. Tras un paseo y algún intento fallido -un martes laborable no es el mejor día para salir en una ciudad como esta-, acabamos en el punto más antiguo de la ciudad, la plaza del Chorro de Quevedo y su pequeña ermita. De ese lugar parte una empedrada callejuela llamada Calle del Embudo, por su estrechez inicial y su amplitud en su último tramo. Es en esa calle donde nos detenemos. Varios pequeños locales, de ambiente acogedor, anuncian en su fachada la venta de Chicha, bebida ancestral colombiana consistente en una especie de agua de maíz fermentada.... y alcohólica! En el bar Rock & Chica, nos detenemos. En su agradable sala superior, donde apenas caben una veintena de personas muy juntitas, se sirven raciones generosas de esta inquietante bebida, que según me cuenta mi anfitriona, estuvo incluso prohibida en un tiempo en Colombia. La chica va haciendo su efecto mientras en los televisores de la acogedora sala se proyectan vídeos de clásicos del rock... Deep Purple, Led Zeppelin, ACDC. Aerosmith... Toda una experiencia.

Gracias, Andrea.

Mañana, partiré hacia Leticia-Tabatinga. En el corazón del Amazonas.



Las calles empedradas de La Candelaria, a primera hora de la mañana. (foto: JCE)

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08 enero 2008

De Pereira a Bogotá (II)

El viaje por carretera entre el Eje Cafetero y la capital, no decepciona. En línea recta hay poco más de 150 kilómetros entre ambas ciudades. En la práctica, hay cerca de 350 que se recorren por carretera en 8 largas horas. Esto se debe a que para llegar de una ciudad a otra uno debe atravesar dos zonas montañosas importantes, la Cordillera Central a través del Paso de la Línea y ascender parte de la cordillera Oriental hasta alcanzar la meseta donde se sitúa Bogotá a una altitud de unos 2600 metros sobre el nivel del mar.

Pero vayamos por partes, mi querido lector. Trataré de contarle las impresiones que se perciben en este viaje, que dividiré en tres etapas claramente diferenciadas.

PEREIRA-LA LINEA

Esta es la parte más interesante de este recorrido, pues en los primeros kilómetros, después del punto en que se supera la población de Armenia, la carretera discurre tortuosa entre verdes valles y escarpados picos montañosos. El aire se torna fresco y a partir de cierta altura la niebla invade la carretera. A lado y lado de la vía, extensiones de jungla aparentemente impenetrable se combinan con pequeñas parcelas de cultivo labradas en plena ladera montañosa. Aquí y allá humildes casas ofrecen al viajero el tradicional aguapanela con queso, una bebida caliente típica de las zonas montañosas y frescas. Durante todo el recorrido montañoso, van apareciendo militares y policías fuertemente armados protegiendo la carretera. Incluso diviso algunos vehículos blindados. Además, motoristas de la policía de carreteras con un agente manejando y otro atrás con un fusil de asalto, patrullan arriba y abajo. Tal y como recuerdan algunas pancartas situadas estratégicamente, "viaje tranquilo, su ejército está en la vía". Y vaya si lo está. La sensación de seguridad es total durante todo el viaje. Esta es una vía segura en la actualidad, y especialmente en el día de hoy, en plena operación retorno de las vacaciones de los colombianos.

LA LINEA-IBAGUÉ-MELGAR

Culminado al fin el paso de La Línea -3250 metros en su punto máximo-, y con medio pasaje de la van de la compañía Velotax mareado, se inicia el descenso que continua tranquilo, sinuoso, protegido y bien surtido de aguapanela caliente. En total, se necesitan unas tres horas para culminar la primera fase del recorrido y entrar en la provincia de Tolima, ya en el valle central del Río Magdalena. Al llegar a la capital de la provincia, Ibagué, el paisaje y la carretera se transforman. Ahora la carretera es fundamentalmente recta, nada de curvas. El paisaje, pese a seguir siendo verde, es notablemente más seco que el de la zona montañosa que dejamos atrás. El calor es infernal. En pocos minutos hemos pasado de tener temperaturas de menos de 10 grados, a temperaturas superiores a los 35. Este tramo es agotador, ya que a la altura de Melgar, a unos 50 kilómetros de Bogotá, encontramos un importante atasco debido a la operación retorno. Durante unos 45 minutos estamos totalmente detenidos, con un calor axfisiante ya que el vehículo no tiene aire acondicionado. Por todas partes, vehículos con matrícula de Bogotá que hacen sonar en claxon y manejan con movimientos nerviosos. Todos tratan de llegar a la capital.

MELGAR-BOGOTÁ

Superado el atasco, la carretera comienza a ascender muy poco a poco. Va cayendo la tarde, lo que sumado a la altura, hace que de nuevo la temperatura sea agradable. Un poco más allá de Melgar, una agradable sorpresa: debido a la operación retorno la policia de carreteras ha habilitado un tercer carril en dirección a Bogotá, que se suma a los dos que ahora tiene la carretera. El tráfico es denso, pero rápido. Aquí los conductores manejan como endiablados, incluido en chófer de la van de Velotax, que parece hacer carreras con vehículos de otras compañías de transporte. Especialmente enojado parece cuando nos adelanta un autobús de la compañía Bolivariano. Entonces aprieta más y más el acelerador.

Con una hora y media de adelanto sobre el tiempo previsto, llegamos a Bogotá. Cruzar la ciudad hasta la Terminal, punto de llegada y salida de todo el transporte por carretera de la capital, cuesta otra larga media hora. Esta es una ciudad extensa que mañana dedicaré el día a descubir, al menos en parte.

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07 enero 2008

De Pereira a Bogotá

Hoy viajo por fin hacia Bogotá por carretera, desde la terminal de Pereira. Son ocho horas de viaje, -más si el tráfico se complica por algún accidente, algo habitual-, atravesando parajes montañosos, que promete y mucho. Precisamente por conocer mejor la orografía colombiana elegí hacer este viaje por carretera y no en avión.

Lo contaré en mi próximo post. El monovolumen de la empresa Velotax para el que compré un boleto por 39.000 pesos, sale en pocos minutos.

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Un cuento que podría ser real, o no...

LA PUTA MÁS COTIZADA DEL NORTE DEL VALLE

A sus diecinueve años, Selena es ya la puta más cotizada del Norte del Valle. Luz Elena, que así la llamó en realidad su mamá, tiene una mirada felinas y unas curvas imposibles que la han hecho la preferida del Paraíso, la casa de citas donde ella, cada noche ejerce de estrella ante la mirada mezcla de odio y admiración de las demás chicas. Todas se saben inferiores en belleza y magnetismo para hipnotizar a los hombres. Y es que Selena consigue contraolar la voluntad de todos y cada uno de los hombres que tuvieron la suerte o la desgracia de ser elegidos por ella. Porque Selena elige con quien comparte y con quien no de los hombres que pasan por allí.

Selena controla a los hombres. A todos los que quiere controlar. A todos, menos a uno. A su propio padre. Aquel desconocido que vive en los Estados Unidos y que le enviaba un buen puñado de pesos puntualmente cada mes durante los primeros dieciocho años de su vida, la repudió hace apenas un año cuando él regresó a Colombia y se entero de la profesión de ella. Se acabó la plata del viejo. Pero a Selena poco le importó. Su orgullo de puta de éxito le impedía derramar una sola lágrima por aquel tipo que la abandonó a su madre y ella nada más nacer, para marcharse con una pelaita más joven y largarse del país. -Qué se joda ese hijoeputa gonorrea. Él nos abandonó y ahora se cree con derecho a juzgarme.-

Selena pasó de los brazos de su madre a los brazos y la verga de El Mono, su primer y único amor. A los catorce años se convirtió en la amante de aquel sanguinario sicario al servicio de uno de los jefes del cartel del Norte del Valle. Poco importaba que el pelao fuera treinta años mayor que ella, y que tuviera una mujer y Dios sabe cuántas amantes más. Y que además la golpeara cada vez que se emborrachaba. El dinero y sobre todo el temor que aquel hombre sin escrúpulos irradiaba hipnotizó a la joven Selena -todavía Luz Elena-, y se enamoró perdidamente de aquella bestia. Quién sabe si ella vio en él al padre que nunca tuvo. Lo amó con locura. Tanto, que celebró sus quince pariendo un niño de El Mono, en lugar de hacerlo con una gran fiesta en familia, como todas las muchachitas a su edad en Colombia.

Selena lloró como nadie la muerte de El Mono, pocas semanas después de que ella pariera. Al man lo mandó matar un jefe rival y tanto miedo imponía que tuvieron que enviar a ocho sicarios para acabar con él. Aquello fue una carnicería. El Mono, que estaba borracho después de haber estado con una de sus amantes, no pudo ni defenderse. Acabó convertido en una masa sanguinolenta dentro del taxi en el que se desplazaba aquella noche. Más de veinte balas envenenadas acabaron con su vida y con la del pelaito que tuvo la desgracia de darle servicio al fiambre aquella noche. Selena todavía recuerda la imagen del cadáver de su amado. No puede olvidar aquel cadáver por el que nada pudieron hacer en la funeraria para darle un aspecto digno.

Selena sigue hoy luchando por su hijo. Sola, sin el padre del niño, sin su propio padre y también sin su madre, quien acabó dejándola a ella y a su niño al cuidado de sus ancianos abuelos -o fue al revés?- para marcharse a Bogotá con un tipo que conoció Dios sabe cuando y Dios sabe donde.

Entre tragos de aguardiente antioqueño y sintiéndose la reina del Paraíso, Selena gana su buena plata cada noche mientras espera a aquel turista extrajero que un día cruzó la puerta de la casa de citas y la invitó a una botella. Selena sigue esperando hoy al tipo con el que se juró amor eterno, sin decir una palabra y sabiendo que ambos mentían. Ese tipo volverá un día, la besará en los labios y que la sacará para siempre a ella y a su hijo de aquella vida.... y de Colombia.

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06 enero 2008

Guayabo

El guayabo que cada mañana me invade por causa del aguardiente antioqueño está acabando conmigo, lo reconozco.

Esta noche vamos a la fiesta de los quince de una niña del barrio de San Jerónimo. Será la última fiesta que viviré en Cartago con Mauricio y su gente antes de viajar por carretera hasta Bogotá, escala previa de mi esperado viaje a Leticia/Tabatinga, en el corazón del Amazonas.

Previsiblemente, mañana será mi último día enguayabado. :)

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04 enero 2008

De interés: Viajar seguro por carretera dentro de Colombia (II)

Si leyó post de ayer sobre el tema, querido lector, verá que indicaba que es muy importante para el viajero estar informado y que una de las fuentes de información fundamentales es la prensa diaria colombiana.

Precisamente hoy, en plena antesala de la operación retorno de las vacaciones de los colombianos, el diario El Tiempo, publica en su portada y páginas interiores información sobre los corredores viales colombianos donde se están produciendo en la actualidad mayores asaltos a transportes de viajeros y mercancías, algunos de ellos acompañados de gran violencia.

Según el reporte oficial, en la actualidad las carreteras más inseguras de Colombia son, de norte a sur del país:

PAILITAS-OCAÑA
COROZAL,- VALDIVIA-YARUMAL-DON MATIAS
AGUACHICA-SAN ALBERTO
OCAÑA-SARDINATA-EL ZULIA-CÚCUTA-BUCARAMANGA
SAN JOSÉ DEL NUS-PUERTO BERRÍO
HONDA-ALTO DEL TRIGO-VILLETA
CARTAGO-PALMIRA (¡esta la he recorrido!)
CALARCÁ-CAJAMARCA
CALI-SANTANDER DE QUILICHAO (también la he recorrido...)
ROSAS-LA MOJARRA

Para ver el artículo completo sobre el tema en El Tiempo pincha aquí

El informe también indica que la piratería terrestre se ha reducido en los últimos años, pasándose de los 3.260 asaltos registrados en 2000 a los apenas 444 en 2007. La política del presidente Uribe, reforzando la presencia policial y militar en las carreteras, ha dado sus frutos.

Es importante reseñar que la mayoría de los asaltos se producen de noche, por lo que es muy recomendable viajar de día.

Hay que tener muy en cuenta esta información y evitar moverse por vías conflictivas. Y en caso de vías presuntamente seguras, no bajar nunca la guardia.

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Cambio de planes. Otra vez....

La aparición inesperada de una botella aguardiente antioqueño y buena compañía anoche me ha obligado a cambiar de nuevo los planes de viaje. Medellín tendrá que esperar.

That's life.

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De interés: Viajar seguro por carretera dentro de Colombia.

A estas alturas, observará el lector que no tengo problemas para moverme por Colombia con toda tranquilidad. En mi primer viaje a este país, por mi inexperiencia, afrontaba cada trayecto por carretera como una gran aventura. No es para tanto.

Haciendo un ejercicio sintético, trataré de dar al viajero las claves para moverse por Colombia con seguridad usando los servicios de transporte público por carretera.

1. Colombia tiene una excelente red de transportes por carretera. Todas las capitales de provincia tienen grandes Terminales o Estaciones de autobuses donde docenas de compañías operan hacia todos los destinos. No todas las compañías ofrecen la misma calidad de servicio. Conviene preguntar por el tipo de vehículo y precio en varias compañías antes de decidirse. Mejor tomarlo sin demasiada prisa. Hay muchas salidas diarias a cada destino.

2. Antes de realizar un desplazamiento por carretera, asegurarse que la ruta es segura preguntanto tanto a colombianos como a la propia policía. Hoy en día muchas de las carreteras del país no presentan problema alguno de seguridad, dada la presencia de policía y ejército en las mismas. Como norma hay que evitar siempre carreteras secundarias y en zonas rurales. Informarse es fundamental. Una sugerencia: lea periódicos diariamente.

3. Si hay dudas sobre la seguridad de una via, mejor no arriesgarse y buscar una combinación para realizar el mismo trayecto en avión. La compañía AVIANCA vuela a todos los rincones del país a precios razobables. Y los aeropuertos civiles son siempre zonas muy seguras.

4. Mejor viajar siempre de día. Disfrutaremos de los espectaculares paisajes de Colombia, tendremos menos probabilidad de accidente de tráfico y reduciremos la probabilidad de un asalto en caso de una carretera insegura.

Siguiendo estos consejos, uno puede moverse por Colombia con bastante seguridad. Eso sí, en este país nunca conviene bajar del todo la guardia.

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Pereira, capital de la Zona Cafetera

Lo prometido es deuda, mi querido lector. Hoy visité Pereira, capital de la provincia Risaralda y ciudad más importante de la Zona Cafetera. Los pereiranos se refieren a ella como "Pereirita La Bella" y se sienten orgullosos de su ciudad y de su clima privilegiado, más fresco que otras ciudades del entorno. De Pereira escuché incluso que es el Hollywood colombiano. ¿Exceso de amor patrio? Pronto lo iba a comprobar.

Pereira está a apenas 35 kilómetros de Cartago, provincia Valle del Cauca, mi lugar de residencia estos primeros días del año. Estas dos ciudades están perfectamente comunicadas via carretera. La mejor opción es la compañía Colectivos del Café, que tiene en Cartago su pequeña estación de autobuses en la carrera 9ª 8-45. Desde las 5 am a las 9 pm, cada diez o quince minutos parten pequeños autobuses desde allí en dirección Pereira, por lo que el viajero no tiene apenas que esperar. El viaje, de poco más de media hora es de lo más agradable. El clima fresco de la zona y el agradable paisaje verde de los alrededores de Pereira, se disfrutan.

El autobús termina su recorrido en la capitalina Terminal de Pereira. El tamaño de esta instalación contrasta con la diminuta estación de Cartago. Aquí son docenas las compañías de transporte terrestre que operan y centenares los vehículos de todo tamaño que entran y salen incesantemente de ella. El transporte por carretera en Colombia es de lo más eficiente, y aquí se puede comprobar. (ver siguiente post para más información sobre el tema)

Desde la estación hasta la Plaza de Bolívar, centro neurálgico de Pereira, hay apenas dos kilómetros. Eso sí... ¡en loma buena parte del trayecto! Tras salir de la Terminal, la entrada a la ciudad por el Parque Olaya Herrera no decepciona. La amplitud de los espacios, con grandes zonas verdes y colosales centros comerciales prometen. Se ve que es una ciudad próspera y bien diseñada, al menos en su acceso sur.

Por todas partes se ven comercios de todo tipo y una intensa actividad a esas horas de la mañana. Pereira es la gran ciudad comercial y de ocio de la Zona Cafetera a donde acuden, especialmente en fin de semana, gentes de los alrededores, especialmente de Cartago, para acudir a hacer compras o ir al cine.

La Plaza Bolivar está presidida por una gigantesca escultura en bronce del líder independentista latino americano Simon Bolivar. La obra es el "Bolivar Desnudo" de Arenas Betancur, es una megalítica mole de casi diez metros de alto que representa a un Bolivar desnudo, montando a lomos de un picassiano corcel -su gesto me recuerda al caballo de El Guernica-. Seguramente una de las más atípicas representaciones del libertador. Frente al monumento, la grandiosa Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza, repleta de fieles cuando la visité. Este monumento, probablemente de finales del siglo XIX, primeros años de la fundación de Pereira, es en realidad un auténtico puzzle hoy en día. Las paredes antiguas de piedra terminan de manera casi aleatoria para dar paso a un atípico techado de madera. Según me informa mi guia Lonely Planet -somos inseparables-, el edificio ha sido afectado en varias ocasiones por desastres naturales y temblores de tierra que han obligado a varias reparaciones. De hecho en el momento de mi visita, sigue en reparación la fachada este del edificio.

Las siguientes horas las dedico a pasear sin rumbo por las calles del centro y centro sur de Pereira. Comparado con otras ciudades, como el propio Cartago e incluso como Cali, esta es una ciudad más ordenada, más limpia, más cuidada y con más vida. Pero claro... he visitado únicamente las zonas de la ciudad recomendables. Porque como me cuenta Luz Elena, mi amable acompañante en esta excursión, esta ciudad tiene barrios peligrosos, y feos... Pude ver un aperitivo en el departamento de Cuba, por el que el autobús pasa antes de llegar a la zona céntrica y elegante de Pereira.

A mediodía, tras tres o cuatro escasas horas de visita a Pereira, la ciudad no tiene mucho más que ofrecerme, y decido, un tanto decepcionado, regresar a Cartago a descansar.

Definitivamente Pereira no es para tanto. Veremos si Medellín, donde viajaré mañana, cumple mis expectativas. Que son muchas.

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03 enero 2008

Nuevos planes de viaje. La vida sigue.

La mala noticia del fallecimiento de mi amigo Juan, que conocí ayer, ha provocado una caída en mi ánimo y un ligero cambio de mis planes de viaje. Pensaba partir hoy hacia Medellín, antes de continuar viaje hacia Bogotá, pero mi estado de ánimo recomienda refugiarme unos días más en Cartago, donde la gran familia que me acoge, me servirá sin duda de revulsivo emocional.

Eso sí, pese al mal trago de ayer, no dudé en dirigirme a una agencia de viajes para comprar un pasaje para volar a Leticia, el rincón más recóndito y misterioso de este país, totalmente aislado del resto del país y donde solo se puede llegar desde Colombia por vía aérea. La visita al lugar tiene su encanto. Primero hay que sobrevolar buena parte de la selva amazónica colombiana, lugar salvaje e inexplorado cuyos únicos habitantes son guerrilleros, paramilitares, narcos y cocaleros, aparte de algún indígena a punto de desaparecer del planeta. Después, uno aterriza en un lugar donde la autopista más cercana está a 700 kilómetros de distancia, y que tiene el encanto de ser el punto exacto donde Colombia, Perú, Brasil y el legendario Río Amazonas convergen.

Visitar este recóndito rincón requiere planificación previa, ya que como requisito obligatorio, se requiere la vacunación contra la fiebre amarilla, que debe realizarse al menos un mes antes de llegar al lugar. Y aunque no es obligatorio en frontera, si que es muy importante proveerse de profilaxis antimalaria, además de vacunas contra la hepatitis, tétanos y difteria. La selva amazónica es un lugar endémico de paludismo y otras enfermedades. El día 9 de enero volaré para allá. Voy preparado.

Hoy dedicaré el día a conocer la cercana ciudad de Pereira, o mejor, "Pereirita la Bella", como la llaman sus habitantes. Prometo post sobre esta excursión esta misma noche.

La vida sigue.

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02 enero 2008

Hasta siempre, amigo.

Tras dos días desconectado de la red por la celebración del Año Nuevo aquí en Colombia, acabo de saber que mi buen amigo Juan Bautista Martínez, gerente de la empresa Todojuguete, ha fallecido víctima de un infarto.

No puedo dejar de pensar, Juan, en aquella comida que mano a mano teníamos que haber celebrado antes de Navidad y que te pedí que aplazáramos hasta mi vuelta de este viaje. Ahora ya nunca podremos celebrarla.

Hasta siempre, Juan. Hasta siempre, amigo.

Lo siento, mi querido lector, pero hoy no tengo ánimo para escribir nada más.

http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=347997

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31 diciembre 2007

Fin de año en San Jerónimo

En el popular barrio de San Jerónimo de la ciudad de Cartago Valle se viven con intensidad los preparativos para celebrar la despedida del año. En un barrio como este, donde la vida se hace en la calle y donde todos se conocen, se nota especialmente la actividad festiva. Grupos de niños y no tan niños rellenan ropa vieja con trapos y pólvora para fabricar los añoviejos. Se trata de un muñeco que se quemará a medianoche y que simboliza el año que termina. Los colombianos aprovechan estos muñecos para quemar sus demonios. Hoy se ven en las calles añoviejos que representan al presidente Uribe o al venezolano Hugo Chavez, otros simplemente tienen formas grotescas y divertidas, o incluso eróticas. Todos ellos arderán y explotarán esta medianoche en las calles de toda Colombia.

Otras tradiciones colombianas para recibir el año son el uso de incienso para limpiar las casas, o el recibir el año con doce ramitas de trigo en la mano para tener prosperidad, o atraer la suerte recibiendo el año con ropa interior amarilla -curioso- o también dar unas vueltas a la casa a medianoche con una maleta en la mano si lo que se quiere es poder viajar mucho en el año nuevo. Esto último prometo hacerlo, mi querido lector. Espero que mi mochila sirva igual que una maleta. :)

La celebración de la Nochevieja, a diferencia de otros lugares, es una fiesta muy familiar. Esta noche todo colombiano que se precie celebrará una grandiosa cena en la que se comerá cerdo o ternera en compañía de toda la familia. Estos días se vive en Colombia el mayor éxodo humano de todo el año, ya que millones de colombianos se desplazan por las carreteras y aeropuertos del país para reencontrarse con su familia y celebrar, entre tragos, esta noche de tan arraigado significado para este pueblo.

En la casa de Mauricio, andamos ya con los preparativos. Hemos alquilado una carpa que instalaremos en la misma calle, dado que la inmensa familia de él, no puede instalarse en ninguna casa, dada la cantidad de gente.

Esta noche será larga y el aguardiente antioqueño correrá a raudales hasta que el sueño nos venza. Mañana, primero de enero, seguirá la fiesta. Lo tradicional en Cartago es desplazarse hasta el campo, normalmente al río. En nuestro caso, dado que podemos hacer un extra, hemos alquilado una casita de campo con piscina. Allí seguirá mañana la fiesta hasta el anochecer.

Entenderá, mi querido lector, que no publique post alguno durante las próximas horas. Primero andaré ocupado con esta larga fiesta y después... el guayabo me vencerá. Puede imaginarse el lector el significado de este término tan colombiano. :)

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30 diciembre 2007

Reencuentros en Cartago Valle. Territorio comanche.

Esta mañana amanecí temprano. A las seis y media de la mañana estaba ya en la Terminal, la central de autobuses de Cali, después de despedirme de Anita y de agradecerle su hospitalidad, que hace honor a su carácter colombiano. Tras realizar unas rápidas gestiones en la atestada terminal, repleta a esa hora de viajeros que parten hacia los más recónditos rincones del país a pasar el fin de año con sus familias, compro una boleta para la buseta de las 7.00 am de la compañía Panorama, una de las que ofrecen un mayor confort y rapidez en el servicio.

En poco más de dos horas de viaje hacia el norte por las tranquilas y amplias carreteras del eje cafetero, en las que el experimentado chófer realiza adelantamientos auténticamente endiablados, llegamos a Cartago Valle. Son las nueve y media de la mañana.

Cartago fue la primer ciudad de Colombia que conocí en mi anterior viaje, tras el paso rápido por los aeropuertos de Bogotá primero y Pereira después. Esta ciudad, de la cual no se dice una sola palabra en las guías turísticas de Colombia, -¡ni siquiera en las Lonely Planet!-, dada su falta de atractivos turísticos y su actual conflictividad por las luchas entre clanes de la coca -últimamente salen a muerto por día, ¡y la cosa está tranquila!-, es la ciudad natal de Mauri, el amigo colombiano que me invitó a descubrir su país en 2005. Nunca dejaré de agradecerle aquella invitación.

Aquí, en Cartago -una ciudad grande y fea como dicen los propios colombianos-, será donde pasaré el fin de año, integrado como uno más en la familia de Mauri. La noche de fin de año, en Colombia, a diferencia de en España, se vive en familia. Aquí las familias al completo se reunen para comer, beber y bailar durante toda la noche. Y no tienen reparos en adoptar a un viajero como yo como uno más de la familia.

De hecho ya conocía a toda esta gente maravillosa con la que hace unas horas me reencontré, en el popular barrio de San Jerónimo, justo donde el puente amarillo. Mi querida Sandra -hermana de Mauri- y su reencontrado chico El Flaco, los siempre embullados hermanos de Meuri, la mamá, las tías, Kevin y los otros niños, El Negro -tipo que nunca supe si es familia de alguien o simplemente pasó un día por allí y lo acogieron-, el Sargento -casado con otra hermana de Mauri-... Esa es la gente con la que pasaré la noche de fin de año y también el primero de año, ya que la fiesta continuará en el campo durante toda la jornada siguiente....

Señor, ¡dame fuerzas para soportar el impacto del Aguardiente Antioqueño! :)

Si quieres leer más sobre Cartago, ve a la crónica de mi viaje de 2006, pulsando aquí



Unas cervezas Poker a mediodía con ms amigos Mono, el Flaco y el Sargento en un bar del barrio de San Jerónimo de Cartago. (foto: Mauricio Martínez)

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29 diciembre 2007

Feria de Cali. Toros y rumba.

No hay nada que un día de reposo no pueda solucionar. Finalmente hoy sí pude disfrutar al menos de manera moderada de la mundialmente famosa Feria de Cali. Conviene recordar que esta festividad tiene su origen en la celebración de una feria taurina, a la que se han ido incorporando manifestaciones festivas en forma de desfiles, expresiones varias de cultura popular y sobre todo mucha música. La Feria de Cali, que se celebra cada año desde el 25 de diciembre y hasta el 1 de enero, celebra este año su cincuenta aniversario, por lo que a priori, esperaba mucho de esta celebración.

En compañía de Anita y su hermano Juancho, mis anfitriones en Cali, me dirigí a mediodía a la Plaza de Toros de Cañaveralejo, con la intención de conseguir unas buenas entradas para la corrida de la tarde. Seis toros seis, de la ganadería colombiana Puerta de Hierro, para los maestros Ferrera, Castella y Bolivar. Casi como el chiste, un español, un francés y un colombiano nacido en Panamá, eso sí. Las conseguimos tras una larga cola y disfrutar del ambiente previo a la corrida en el que los vendedores de botas llenas de aguardiente, ron o un extraño vino manzanilla color naranja, los de los tradicionales sombreros, y los de carnes y embutidos a la brasa del cercano Palacio del Colesterol -adecuado nombre-, asaltan a los muchos rezagados que están consiguiendo sus entradas para la corrida que se celebrará un par de horas después.

Tras un almuerzo en un piqueteadero cercano a la plaza, consistente en una excelente sopa de legumbres y verduras aromatizada con cilantro y un enorme plato con lentejas, plátano frito, arroz y carne, volvemos a la Plaza de Toros para irnos empapando del ambiente.

En Cañaveralejo el ambiente es excepcional. Las archifamosas bellezas caleñas, casi todas esculpidas a golpe de bisturí, se mezclan con grupos de hombres gritones aferrados a sus botas llenas de aguardiente. Los escasos turistas anglosajones que pululan perdidos por la plaza se confunden con el batallón de jóvenes promotores de ventas, que te ofrecen desde una gorra de Alka Selzer, hasta un chupito de la última novedad en aguardientes del Valle.

El ambiente es colorista, musical. Se respira, se siente. Agrada. Es como el de una plaza de toros española, pero con un toque tropical que le da un encanto fascinante.

Un poco más tarde de las cuatro de la tarde, suena el himno nacional de Colombia y acto seguido el himno del Valle, el de los caleños. El público lo canta de pie al unísono y aplaude a rabiar al terminar. Acto seguido, entra en escena la amazona. Una mujer elegida por su belleza pero también por su habilidad con su montura. Es aplaudida a rabiar. Y después el habitual desfile de los maestros y subalternos. El público enloquece.

A partir de ahí, me permitirá el lector que sea parco en la descripción de la corrida. En primer lugar porque no soy un gran aficionado y no sabría describirla con exactitud. Y en segundo lugar porque reconozco que aunque a fuerza de asistir a corridas casi por obligación he conseguido apreciar en parte la esencia de esta fiesta, sigo teniendo serios problemas morales con la tortura y ejecución pública de un animal. Sólo diré que la corrida se vivió en un ambiente festivo donde el alcohol, las risas, los gritos y los olés apasionados no cesaron ni un instante en toda la tarde. Según uno de mis vecinos de tendido, aquella tarde, en la que Ferrera salió a hombros y Bolivar y Castella cortaron orejas, fue la más memorable de las seis celebradas hasta la fecha. Y eso que la corrida del día anterior, la primera de las dos que ofrecerá en la Feria de Cali el ídolo colombiano César Rincón y que le servirán de despedida, fue aplaudida y celebrada en la televisión, radio y prensa caleñas como "histórica".

Una tarde memorable, sin duda, en la que comprendí por qué la feria taurina de Cali tiene fama mundial.

Eso sí, la decepción de la jornada vino después. Tras la corrida, Anita, Juancho y yo abandonamos la plaza animados y con ganas de echar unos bailes en alguna de las zonas de la ciudad donde se celebran conciertos coincidiendo con la fiesta. A esas tempranas horas, la zona aledaña al estadio de fútbol donde nos desplazamos, no presentaba prácticamente ninguna actividad. Posiblemente no elegimos bien la zona. Pero no pude dejar de recordar el ambiente que se vive a todas horas del día en las calles de Santiago de Cuba coincidiendo con su Carnaval, que tan intensamente he vivido ya en dos ocasiones.

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Convivir con la violencia. El día a día de los colombianos.

A los ojos europeos sorprende lo acostumbrados que están los colombianos a convivir con la violencia. No en vano, Colombia ha sido considerado hasta hace pocos años como el país más peligroso del planeta -hoy es superado por Irak, por ejemplo-, por sus elevadísimos índices de delincuencia y su índice de asesinatos violentos, uno de los mayores del planeta. Colombia tiene problemas con las guerrillas, con los paramilitares, con los capos de la coca, con los delincuentes comunes y hasta tiene un elevado problema de violencia de género.

Sin embargo los colombianos están tan acostumbrados, que ya casi ni se habla de los asesinatos que diariamente ocurren en las ciudades del país. Ni siquiera los medios de comunicación prestan especial atención a estos asesinatos "de andar por casa", de los que se producen por asaltos o ajustes de cuentas. Como muestra, contaré un caso ocurrido anteayer. En la tarde del día 27, a las seis de la tarde, en la principal calle comercial de Cali hubo un asesinato. El presidente de una importante compañía minera andaba en su Mercedes por esta céntrica avenida donde se encuentran los más exclusivos comercios, restaurantes y discotecas. El empresario acababa de dejar a su escolta hacía pocos minutos vigilando a su hija. De repente, en plena calle y ante cientos de testigos, un número indeterminado de sicarios en motocicleta rodeo el vehículo acribillándolo a balazos y acabando con la vida del empresario. Nadie vio nada.

La noticia del asesinato del empresario no conseguí escucharla por radio ni verla por televisión. Eso sí, agudizando la vista, conseguí ver la reseña de la misma que hacía El País, el diario de mayor difusión de Cali. Apenas una noticia breve a una columna en la última página del periódico. Nada más. En portada, la elección de la reina de la belleza de la Feria de Cali, ah, y el asesinato de Benazir Bhutto en Pakistán.

¿Imagina, querido lector, el tratamiento que la prensa madrileña hubiese dado al asesinato a balazos de un presidente de una compañía importante en la calle Serrano de la capital a las seis de la tarde delante de cientos de testigos?

Como me cuenta el bueno de mi amigo Mauri, colombiano que trabaja en España y que en estos días anda por Colombia, el problema de este país es que la vida de una persona no vale nada. Si tiene un problema con alguien, este alguien encontrará por un puñado de pesos, a un sicario que te asesinará en plena calle y ante los tuyos.

Ah... La breve nota publicada en El País afirma que la policía investiga a la exmujer del empresario asesinado. Sospechan que ella haya podido encargar el trabajo.

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28 diciembre 2007

No empezamos bien. La feria tendra que esperar. (Desde Santiago de Cali)

A los viajes transoceánicos uno no acaba de acostumbrarse. Son muchas horas de aeropuerto en aeropuerto y demasiadas dentro de un avión comercial en el que se ha aprovechado al máximo el espacio dejando sin posibilidad de movimiento a los pasajeros dentro y fuera de su plaza.

Ayer salté una vez mas el charco. La tercera este año. Y la rutina del viaje, no por conocida, resulta menos agotadora. De Castellón al aeropuerto de Valencia -gracias, papi-, de Valencia un breve vuelo con Iberia a la terminal 4 de Barajas-Madrid. Ahí un buen rato de espera para al final subir a un nuevo vuelo transatlántico de Iberia, que tras diez horas, retraso incluido, me llevó a la terminal internacional del aeropuerto El Dorado de Bogotá. De ahí en autobús a la terminal nacional desde donde salen infinidad de vuelos operados por Avianca para todos los rincones del país. Un par de horas de espera amenizadas con una cerveza Club Colombia, empanadillas de carne locales y un buen café tinto -café largo, dulce y claro-, y de nuevo a un avión para realizar un vuelo de escasa media hora hasta Santiago de Cali.

A la llegada al aeropuerto no conseguí localizar a la persona que presuntamente había enviado mi amigo Mauri para recogerme, dado que él andaba embullado en el concierto mas importante de la Feria de Cali, el Superconcierto, que aquí se vive con intensidad. Uno es hombre de recursos y acabe llamando a Anita, la ex de Mauri, también residente en España, quien por supuesto, me acogió en la casa de su familia para que pudiese descansar tras el viaje. Así es la hospitalidad de esta gente.

Hoy amanecí con una fuerte infección de oído que acabo totalmente con mi vitalidad. Ni el delicioso café tinto colado con mimo por el anciano tío de Anita, ni las arepas con huevo que desayuné, acabaron de ponerme a tono. Haciendo acopio de fuerzas he salido de la casa a mediodía para acercarme al inmenso centro comercial Universo, muy cercano a la casa de Anita y su familia para escribir este post y hacer algunas compras básicas. Pero no ando en condiciones....

Esta tarde la Feria de Cali ofrece un gran desfile, conciertos por toda la ciudad, corrida taurina con Cesar Rincón en su despedida que se preve de máximo interés, feria de la cerveza... pero no me veo todavía con fuerzas, lo cual, me entristece.

Pese a que Mauri ya apareció tras la fiesta de ayer y me llamo para ir a tomar cervezas a una piscina... No he tenido más remedio que no aceptar la invitación.

Hoy me tomare el día con mucha calma... Sin salud no puedo disfrutar del viaje.

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26 diciembre 2007

Comienza el viaje.

Las últimas horas antes de la partida, son casi una rutina sagrada que nunca dejo de realizar. Algunas compras de última hora: medicamentos, algún libro para el viaje, algún pequeño detalle... Y después, la noche previa, el ritual de preparar el equipaje, siempre intentando llevar el menor peso posible. Algunos útiles de aseo, algunos útiles sanitarios, un par de pares de zapatos cómodos, un par de bañadores, dos pantalones de algodón, una camisa, dos camisetas... y nada más. Ah, y mi máscara del buceo, imprescindible si finalmente visito el Caribe colombiano. Mi miopía me obliga a llevar siempre mi máscara graduada.

El próximo post, desde Colombia. Ahora, a descansar.

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16 diciembre 2007

De vuelta a Colombia.

Los días previos a un viaje no siempre los vivo del mismo modo. Supongo que esto tiene mucho que ver con mi anímico y psicológico. Antes de emprender un viaje, a veces siento pereza, otras ansiedad o incluso cierto malestar, otras simple felicidad y deseo. Esta vez me ocurre precisamente esto último. Estoy feliz y deseoso de dejar atrás por unos días el estrés, el reloj, el trabajo, la rutina... y lanzarme a mi segunda gran aventura colombiana. Han sido unos duros meses.
El próximo día 27 de diciembre, tras pasar la Nochebuena y la Navidad como siempre con mi familia, volaré hacia Colombia. Primera parada: Santiago de Cali. Allí me espera mi buen amigo Mauricio y su gente, para vivir con ellos la mundialmente famosa Feria de Cali y la entrada en el nuevo año. Después... improvisaré. ¿La misteriosa selva de la región de Amazonas? ¿Medellín, la mítica ciudad del imperio de Pablo Escobar? ¿El Pacífico desconocido de Buenaventura? ¿La siempre peligrosa Bogotá? ¿El sosegado ritmo caribeño de Cartagena, Santa Marta y Barranquilla? No hay planes. Una vez más, espero que buena parte de este viaje venga a mi encuentro. Y como siempre, lo contaré puntualmente en este blog.

Imagen de mi visita al Cabildo Indígena de Guambia-Silvia, en el sur de Colombia en 2005.

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01 agosto 2007

Siempre nos quedará Guanabo

La última etapa de este viaje a Cuba se desarrollará en el pueblo costero de Guanabo. Distante apenas 35 kilómetros de La Habana, Guanabo es, junto con Santa María del Mar, uno de los puntos más interesantes de las playas del este habanero.

En Guanabo, además de las animadísimas playas de blanca arena y las casas de alquiler con los precios más caros de todo el país, hay buenos amigos a los que siempre visito en cada una de mis escapadas cubanas.

Regino Pérez, responsable del buró de reservaciones de la cercana Marina Tarará, vive en Guanabo con su chica, Iris. También Bartolomé y Mercedes, propietarios de una de las magníficas casas de alquiler del centro de la población. Y como no, muy cerca tengo a todo el personal de Marina Tarará y de su encantador centro de buceo. Cada vez que visito la zona tengo ocasión de saludar y compartir un rato con Mireya la buzo, Mini Mini el marinero y demás personajes entrañables a quienes conozco hace la casi una década.

Mis últimos días transcurren plácidos en Guanabo, en una alternancia de playa, buceo y unos tragos cortos con Regino y sus amigos.

Mañana, día 2 de agosto, volaré hacia Madrid y terminará este viaje. No hay prórroga.



BUCEAR EN MARINA TARARÁ

Para los buceadores que visiten La Habana y no tengan tiempo de planificar una larga excursión a María la Gorda, Isla Juventud o Jardines de la Reina, principales puntos de buceo en Cuba, existe la posibilidad de realizar buceo en las proximidades de la capital.

Una alternativa es desplazarse hacia el oeste de La Habana y bucear en la concurrida Marina Hemingway, donde los buzos le llevarán probablemente a bucear hacia Playas del Este. Por ello, yo prefiero bucear siempre en Marina Tarará, la pequeña y tranquila marina de Playas del Este. Aquí el buceo no está en absoluto masificado y los horarios se adaptan a los turistas.

Marina Tarará, gestionada en la actualidad por Marlin, ofrece actividades de buceo y salidas de pesca de altura, en un ambiente relajado. La marina cuenta con una encantadora playa privada en la que poder dejar a la familia mientras realizamos nuestra salida de buceo. Para más información contactar con Regino Pérez en el teléfono del buró de reservas (7) 796 02 42. Más información sobre el buceo en Tarará pulsa aquí

Los fondos de La Habana y Playas del Este no son tan espectaculares ni están tan llenos de vida como los de las reservas marinas, pero tendrán sin duda interés para el aficionado al buceo, especialmente si no tiene experiencia en el buceo tropical.




El autor con la buceadora Mireya Guerrero y la tripulación de la embarcación, tras dos inmersiones en las aguas próximas a la Marina Tarará.

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31 julio 2007

Viñales

Ayer dejé Pinar del Río. Jorgito vino a recogerme con su carro particular por la mañana. Con él había cuadrado el día anterior que me llevaría hasta Guanabo-Playas del Este, mi destino final, dedicando antes parte del día a visitar la cercana población de Viñales, a apenas 25 kilómetros de Pinar. Esta población, de apenas 15.000 habitantes y su valle, declarado Patrimonio de la Humanidad, son un lugar pintoresco, atípico, donde las playas se sustituyen por mogotes montañosos y el paisaje del mar por plantaciones de tabaco, malanga y maiz.

Viñales se incluye en las rutas turísticas más habituales por Cuba. Es de suponer que los turoperadores consideran oportuno incluir la visita a este pueblo de montaña como contrapunto a las playas de Varadero o a la arquitectura colonial de Trinidad.

Lo más destacado de Viñales, es visitar el Mirador, junto al Hotel Los Jazmines, lugar desde se tiene una perspectiva de postal del Valle de Viñales en toda su extensión. Al lugar van llegando uno tras otro los autobuses de turistas que bajan, se hacen una foto, compran un souvenir y siguen su viaje.

Imprescindible es también la visita a la propia población. Un pueblito tranquilo, donde la fragancia de los pinos que pueblan sus calles transporta al viajero a un pueblecito de montaña europeo... pero con más calor. La amplias casas coloniales, algunas de ellas con excelentes vistas, se alquilan a los turistas por cientos. Todo el mundo en Viñales parece apuntarse a la explosión turística del municipio.

En los alrededores del municipio, hay otros puntos cuanto menos curiosos, como el Mural de la Prehistoria, una extraña manifestación artística gigantesca plasmada en la pared de un mogote, o la Cueva del Indio, una caverna convertida en atracción turística.

Conviene informarse antes de llegar a Viñales en el centro de visitantes del Parque Nacional Viñales, junto a ala carretera a Pinar del Río.

En mi opinión, Viñales bien merece una visita, pero no encuentro justificado alojarse en este pueblito más de un día.

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30 julio 2007

Pinar del Río y María La Gorda

A Pinar del Río, capital de la provincia más occidental de Cuba, llegué en la tarde del viernes tras un vuelo sin incidencias desde Nueva Gerona hasta La Habana, un divertido trayecto en un autobús urbano hasta la central de ómnibus en La Habana y un viaje de poco más de dos horas en un carro particular que conseguí alquilar por el abusivo precio de 30 CUC tras bregar con los jineteros de La Habana, una auténtica plaga.

Pinar del Río no decepciona. De esta tranquila ciudad, que es a Cuba lo que Lepe a España, se espera más bien poco y más bien poco es lo que ofrece. Calles tranquilas, con poco tránsito rodado y muchas bicicletas y bicitaxis. La arquitectura sencilla, con casas bajas de estilo colonial con sus características columnas, tiene su interés. Destaca en la ciudad la espectacular fachada neo gótica del actual Museo de Ciencias Naturales, en la calle Martí, que fuera construido en su día como residencia de un ostentoso y acaudalado español.

Gracias a la recomendación de mi buen amigo Patrick Rohner, webmaster de http://www.cuba-individual.com/ , me alojé en la casa de la encantadora Eloina Arteaga, en la céntrica calle Isabel Rubio 14, (Tel 048 75 34 96) en pleno centro estratégico de la ciudad. Eloina y su hija Lili son gente amable y atenta que por 15/20 CUC alquila un acogedor cuarto con aire acondicionado, dos amplias camas y frigorífico. El cuarto se encuentra en la segunda planta de un apartamento, pero goza de una amplia y espectacular terraza con vistas a la ciudad. Ideal para tomar una cerveza al atardecer.

Mi visita a Pinar del Río estaba programada como una escala antes de llegar a mi destino final en esta provincia cubana: la playa de María la Gorda.


PLAYA MARÍA LA GORDA. PARAÍSO DE BUCEADORES.

En algunos hoteles de Pinar como el Hotel Vueltabajo -calle Martí-, y en agencias de turismo estatales como Cubatur, se venden transfers en autobús para llegar a María la Gorda, a unos 150 kilómetros al oeste de la ciudad. El transfer cuesta entre 20 y 25 CUC dependiendo si se regresa en el día o algún día después. En estos hoteles y agencias es posible también contratar habitaciones de hotel -a partir de 44 CUC/noche- e inmersiones de buceo -desde 35 CUC + 7 CUC por el equipo-.

Tras el aburrido trayecto de algo más de dos horas en un autobús de turismo ocupado por británicos, belgas, alemanes y algún español, durante el cual el principal atractivo es deleitarse con el paisaje rural de Pinar primero y salvaje de Guanahacabiches después, se llega a María la Gorda.

El lugar es espectacular, un sueño para los buceadores: las tranquilas aguas azul turquesa transparentes lamen con suavidad la costa que alterna tramos rocosos y tramos arenosos. En el azul del mar aparecen aquí y allá manchas oscuras bajo las cuales intuyo el arrecife coralino.

Tras recorrer unos 12 kilómetros junto a la carretera absolutamente salvaje que bordea la playa, se llega al punto de control y tras él, totalmente aisladas de cualquier núcleo urbano, el Centro Internacional de Buceo María La Gorda.

Las instalaciones, recientemente mejoradas y gestionadas por la empresa turística cubana Gaviota, están en impecable estado. Sin grandes lujos, el complejo ofrece cabañas de manera, apartamentos de dos plantas y casitas individuales. Junto a ellas un bar, un restaurante y algunos servicios complementarios más. Y por supuesto, el centro de buceo. Instalado frente al mar, junto a los últimos apartamentos, un sencillo pero bien equipado centro de buceo. En el momento de mi llegada, el centro disponía de dos barcos en correcto estado de funcionamiento. Esto, unido a la cercanía de los puntos de buceo, garantiza travesías cortas para cada salida, lo cual, se agradece. Los equipos de buceo, con tanques de acero -mis preferidos!-, están en un estado de conservación aceptable. A mi llegada los reguladores eran totalmente nuevos y sólo se andaba escaso de aletas y de jackets, que andaban en un estado de conservación regular. Los buzos son gente muy profesional, preparada y prudente, lo cual no siempre es habitual en los centros de buceo de Cuba. Y sobre todo, son gente amable y divertida, con los que da gusto bucear.

Sobre el buceo, sólo puede definirse de una forma: ESPECTACULAR. La claridad de las aguas y su tranquilidad permanente garantizan siempre, un buceo cómodo. Los fondos son absolutamente espectaculares con veriles, grandes paredes, sinuosas cuevas y fondos coralinos rebosantes de vida. La protección especial de que goza este paraje hace que el buzo pueda encontrarse con facilidad con grandes pargos, cuberas, meros, chernas, barracudas e incluso ¡tiburones! El encuentro con tortugas también es muy habitual, dado que estas vienen a desovar en las playas situadas más allá de las instalaciones de María la Gorda, donde el proceso es vigilado por estudiantes de biología cubanos que pasan noches enteras observando a estas tortugas sin más comodidades que una tienda de campaña, agua y galletas.

En resumen: María La Gorda ofrece una calidad de buceo sólo comparable en Cuba a Punta Francés en Isla Juventud. Sin embargo, la facilidad del transporte y la calidad de su hotel, lo hace mucho más adecuado que Isla Juventud-Hotel Colony para la práctica del buceo durante varios días. Ah... y en María La Gorda, ¡apenas hay mosquitos!



Playa de María la Gorda. (foto: Juan Carlos Enrique)



DE PINAR DEL RÍO A VIÑALES

Mi nuevo amigo Jorgito, me espera en la casa dentro de un ratito. Cuadré con él que me llevara a visitar durante unas horas el turístico municipio de Viñales, a apenas 30 kilómetros de Pinar. Desde ahí, Jorgito, con su Fiat particular me llevará hasta La Habana y después hasta Guanabo, Playas del Este, el que probablemente será mi último destino en Cuba antes de volar de nuevo hacia Madrid. ¿O no lo será? Quizás el viaje continúe por unos días más.... el destino dirá.

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27 julio 2007

De Isla Juventud a Pinar del Río

Con el permiso de Cubana de Aviación, en unas horas dejaré Isla Juventud en avión rumbo a La Habana. De ahí, desde el aeropuerto, me trasladaré hasta la central de Ómnibus - central de autobuses-, para tratar de encontrar un taxi colectivo que me lleve a la ciudad de Pinar del Río, capital de la provincia más occidental de Cuba y único lugar del país que todavía no tuve intención de visitar. Además de conocer la ciudad y la región, la más montañosa y boscosa de todo el país, pretendo viajar hasta María La Gorda, el punto más al oeste de Cuba, para bucear en sus aguas. María La Gorda, junto con Punta Francés y los Jardines de la Reina, son uno de los mejores lugares para la práctica del buceo. Espero poder sumergirme mañana o pasado en sus aguas... y poder contarlo en este blog. :)

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La casa de Odalis Peña


Casa de Odalis Peña, mi alojamiento en Nueva Gerona. Más información pulsa aquí.

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25 julio 2007

Cosas que hacer en Isla Juventud

Si, como he afirmado en más de una ocasión, considero a Cuba mi refugio de ultramar, Isla Juventud es sin duda mi refugio dentro de Cuba. Este es un lugar tranquilo, alejado de las rutas turísticas habituales, donde si se está dispuesto, uno puede sumergirse con facilidad en lo que me empeño en llamar the cuban way of life. Este lugar, no pensado para el turismo, -con la excepción del hotel Colony, desdinado a buceadores- tiene a primera vista pocas actividades que realizar. Sin embargo, hay para mí tres actividades imprescindibles que realizar si uno se anima a visitar Isla Juventud.




1. COMPARTIR CON UNA FAMILIA CUBANA

Es toda una experiencia alojarse en una bonita casa en Nueva Gerona y formar parte, como uno más, de la familia cubana que lo acoge. Aquí en la isla, es posible alquilar una casa con jardín y perfectamente acondicionada por apenas 10 pesos convertibles al día. La casa de Odalis Peña, es sin duda la mejor de toda la isla. Estratégicamente situada en la calle 10, cruce con 37 y la 39. Tan lejos del centro como para poder descansar sin molestias y tan cerca como para ir caminando a cualquier lugar. La gastronomía de la casa es además, excepcional. Odalis cocina como nadie las sopas y frijoles, el pollo, los calamares, el pescado... Hay que hacer una comida o una cena en la paladar de Odalis, para conocer bien lo que es la hospitalidad cubana. Y tras la comida o la cena, nada mejor que comprar en la calle una botellita de ron de 37 pesos y compartirla con Odalis y su familia. Imprescindible.




2. IR DE TOMADERA A LA CALLE 39

La calle 39, centro neurálgico de Nueva Gerona, se transforma al caer la noche. En la parte de la calle más cercana al Parque Guerrillero Heróico, se van dando cita, especialmente de viernes a domingo y en verano, cientos de lugareños, al tiempo que suena la música proveniente de alguna de las cafeterías o incluso de los bicitaxis, algunos de ellos equipados con potentes equipos de sonido. En la 39, se dan cita todo tipo de criaturas de la noche: desde estudiantes de las escuelas de agricultura de la isla, hasta rastafaris locales; desde padres de familia, hasta travestis; desde prostitutas y jineteras de toda índole, hasta vendedores ambulantes de mojitos.

Reconozco lector, que tengo cierta predilección por las gentes de mal vivir y los lugares con sórdido encanto. Y la calle 39 lo tiene. Pero eso sí, sin peligros. Cuba es un país muy seguro para todo aquel que evite hacer ostentación y la calle 39 de Gerona, no es una excepción. La policía vigila con discrección la zona, por lo que incluso en caso de percance, podría recurrir rápidamente a ellos.

Un consejo: evitar a toda costa la Cafetería Dia y Noche. Tiene el peor servicio de toda Cuba y el personal más impertinente de todo el Caribe.




3. CELEBRAR UNA FIESTA EN LA PLAYA

Las playas de la costa norte de Isla Juventud, las más cercanas a Nueva Gerona, no son tan magníficas como las playas del Varadero o las Playas del Este de La Habana. Las aguas poco profundas y calientes del golfo de Batabanó con sus fondos terrosos hacen que sus playas no tengan una gran calidad. Sin embargo, y teniendo en cuenta que las más aceptables son las playas de El Gallego y Playa Bibijagua, estas playas vacías de turistas son un lugar excepcional para vivir una jornada de playa a lo cubano.

Hoy mismo, me encuentro envuelto en los preparativos para la fiesta que mañana celebraré en la playa El Gallego en compañía de Odalis Peña, su familia y algunas amistades. Con un presupuesto total de 60 CUC -menos de 50 euros-, vamos a conseguir transporte, ron, cerveza, refrescos, pescado, carne y viandas para una docena de personas. Por supuesto, cocinaremos la tradicional caldosa, una especie de sopa de carne, en la misma playa.

Eso sí, cuidado con las aguamalas (medusas). Abundan en estas aguas y su picadura es muy dolorosa, aunque no grave.

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Buceo en el Hotel Colony

El único punto de Isla Juventud claramente orientado al turismo es el Hotel Colony. Totalmente aislado de cualquier núcleo poblado, el Colony está instalado en medio de una ciénaga y de manglares donde los mosquitos y gegenes son la peor pesadilla de sus inquilinos. Además, en los últimos años, el Colony ha estado totalmente dejado de la mano de sus gestores que habían permitido el casi abandono de sus instalaciones. Si bien es cierto, que bajo la gestión de Gran Caribe parece que se están invirtiendo esfuerzos y dinero en recuperar el vetusto hotel, ¿qué atractivo puede tener para el viajero el Colony?

La respuesta es sencilla: El Buceo.

El Colony y su Centro Internacional de Buceo son, probablemente, el punto más interesante de todo el Caribe para la práctica del buceo recreativo. Desde la marina, instalada junto al hotel, parten todos los días embarcaciones con buceadores rumbo a Punta del Este, a unas 15 millas náuticas del Hotel y prácticamente inaccesible desde tierra. Su aislamiento natural y su emplazamiento junto al final de la plataforma continental, hacen que los arrecifes de coral de Punta Francés sean los más vírgenes y mejor conservados de Cuba, y desde luego del Caribe.

Ayer tuve la ocasión de nuevo de compartir una larga jornada de buceo en el Colony con algunos de los instructores que ya conocí en mis anteriores visitas al centro. Allí estaban Queca, Guerra, Cabrerita, Helio y otras muchas caras conocidas. Tres barcos y casi medio centenar de buceadores nos sumergimos ayer en aguas de Punta Francés. Los barcos salen a primera hora de la mañana y no regresan hasta entrada la tarde o incluso la noche si, como ayer, se realizan buceos nocturnos. Hasta cuatro inmersiones, más snorkel en las espectaculares playas del lugar, se pueden realizar en una jornada de buceo.

Si el objetivo del viaje es únicamente bucear, alojarse en el Colony, pese a su pobre calidad y su legión de mosquitos y gegenes, puede ser una opción correcta. Eso sí, ármese de un potente antimosquitos. El más efectivo, de venta en España, Relec condiciones extremas. Es el único que probé que repele a los gegenes. Estos últimos pueden convertirse en una pesadilla para cualquier turista si no se toman las debidas precauciones.

Embarcadero de Punta Francés, Isla Juventud. (foto: Juan Carlos Enrique)

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24 julio 2007

La odisea de llegar a Nueva Gerona, Isla de la Juventud.

Fueron trece horas de comer mierda en el aeropuerto José Martí de La Habana. Ese fue el retraso acumulado de mi vuelo entre la capital cubana y el diminuto aeropuerto de Nueva Gerona, Isla de la Juventud. El caos en los vuelos regionales de Cubana de Aviación es una constante. La flota de destartalados Antonov AN24 y Yakolev YAK42 soviéticos está en un estado lamentable, lo que provoca constantes cancelaciones y retrasos en los vuelos. Incomprensiblemente, en este momento de absoluto caos, Cubana de Aviación acaba de subir sus tarifas para los cubanos, duplicando y hasta triplicando el precio en pesos cubanos de los vuelos. Según me cuentan, pronto se aplicará también este abusivo incremento de los precios a los billetes pagados en divisa. La alternativa al avión para llegar a Isla Juventud es, como no, el barco. Los nuevos ferrys estrenados en 2006 costaban 11 CUP/CUC por trayecto desde la terminal de Nueva Gerona hasta Batabanó. Ahora el precio se multiplicó hasta los 55 CUP/CUC, es decir, que actualmente el trayecto en barco es más caro que el vuelo. Aunque probablemente pronto se igualarán las tarifas. Así es Cuba, mi socio. El resultado: para cubanos y para turistas, hoy es más caro y más problemático trasladarse a Isla Juventud. Para mí, que acudo a este lugar precisamente por su aislamientos de los circuitos turísticos habituales, es bueno. Para la población, desastroso, ya que se complica la entrada de divisas, ya de por sí escasa.

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23 julio 2007

Comiendo mierda en el aeropuerto de La Habana

Sabrá disculparme la grosería del titulo de este post, mi querido lector, que refleja sin duda mi estado de animo actual. Me explicare: Hoy me levante temprano en Santiago de Cuba, no sin esfuerzo, dados los excesos de mi inmersión nocturna en el Carnaval. Un Yak 42 me llevó sin incidencias hasta La Habana, en un agradable vuelo en el que el comandante tuvo el detalle de explicarnos parte del paisaje que se divisaba desde el avión. La Bahía de Santiago, Manzanillo, Trinidad y el Surgidero de Batabano se dejaban ver a través de las ventanillas del vetusto reactor soviético. Mi plan, una vez llegado a la terminal 1 del aeropuerto de La Habana era, tras una espera de tres horas que pensaba amenizar con la lectura de la novela La Catedral del Mar, de Ildefonso Falcones. El vuelo hasta Nueva Gerona, capital de Isla Juventud, debía haber partido a las 14.50 horas, para cubrir la corta distancia del trayecto en apenas 40 minutos. Hasta este punto, todo perfecto.

El problema es que el vuelo no partió. No lo hizo a la hora prevista, tampoco dos horas después, ni siquiera a las seis de la tarde y tampoco a las ocho... Las explicaciones del impasible personal de Cubana de Aviación, pasaron de las supuestas complicaciones meteorológicas a los problemas técnicos, pasando por los siempre socorridos problemas de operatividad.

Tras nueve horas en la terminal nacional del aeropuerto de La Habana, y tras comunicarnos el personal de Cubana la nueva hora fijada, las 23.30, decido arriesgarme y seguir esperando. La alternativa de cancelar el vuelo y alojarme de manera no prevista en Habana no me parece especialmente alentadora. Máxime cuando en Nueva Gerona me esperan, con la comida preparada desde mediodía, en la casa de mi amiga Odalis.

Decidido, llame a Odalis y familia, les comunique el retraso, les pedí que compraran una botella de ron y que esperaran noticias. Seguiré comiendo mierda en el aeropuerto, confiando en que finalmente, Cubana se digne a transportar a los pasajeros de los dos vuelos cancelados, que siguen, a esta hora, soportando con resinación cubana su situación de abandono...

Patria o muerte, venceremos. :)

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21 julio 2007

¡Llegó el Carnaval de Santiago de Cuba!

El Carnaval de Santiago de Cuba tiene merecida fama de ser el más animado de Cuba y uno de los más importantes del mundo. Hoy sábado comenzaron oficialmente los festejos y toda la ciudad es desde primeras horas de la tarde una explosión de color y sonido. La omnipresente conga santiaguera, una manifestación musical de frenético ritmo, acompaña los desfiles que hoy mismo se iniciaron. Los desfiles infantiles discurren por el centro de la ciudad, iniciándose en la Plaza de Marte y bajando por la calle Aguilera hasta la Catedral. Miles de niños, agrupados en los llamados paseos y comparsas, desfilan hasta caer la noche entonando sus cánticos al son de la endiablada percusión y de las típicas cornetas chinas. Los más tradicionales trajes de rumbero o coloniales, se alternan con motivos infantiles. Por la noche serán los mayores, con sus congas y exuberantes vestimentas quienes desfilarán por la avenida Garzón, donde se instalan para la ocasión tribunas desde donde el público, previo pago de 5 CUC o 5 COP –ya sea usted extranjero o cubano-, puede seguir las evoluciones de los desfiles.

Mientras, a medida que va cayendo la noche, la población va acudiendo a las zonas donde se dispensa bebida y comida. Veinticuatro horas al día, los repartos de Sueños, Paseo Martí, Trocha y Santa Úrsula, los más importantes, serán testigos del ir y venir de los santiagueros y visitantes.

Allí me encontrará, querido lector, si esta noche está en las calles de Santiago de Cuba.


CONSEJOS PARA SEGUIR EL CARNAVAL

Conviene seguir ciertas normas básicas de seguridad si uno quiere disfrutar del Carnaval sin contratiempos. En las aglomeraciones de gente y en las congas abundan los carteristas. Es importante vestir sencillo, llevar el dinero justo y tenerlo este bien escondido. Es mejor no llevar cámaras de video o fotografía por la noche. Durante el día no hay problema.

Son también muy habituales las reyertas, especialmente violentas por las grandes cantidades de alcohol que consume la gente. A la menor señal de pelea, conviene alejarse del lugar.

Algunas zonas no son muy seguras en Carnaval. Por la noche, el reparto Sueños es uno de los más seguros. Santa Úrsula y Martí pueden ser conflictivos por la noche.

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20 julio 2007

La Bahía de Santiago de Cuba

Pese a que desde el centro de la ciudad es fácil olvidarse de su presencia, dado que no se divisa, la ciudad de Santiago de Cuba crece junto a una imponente bahía, escenario de históricas batallas navales en la guerra hispano-norteamericana. La estrecha bocana del puerto natural que forma la bahía está presidida en su ribera más oriental por la imponente fortaleza de San Pedro del Morro, contraída en el siglo XVII. En la orilla opuesta de la entrada de la bahía reencuentra el poblado de La Socapa. Toda la ciudad se extiende tierra adentro en la misma orilla que la fortaleza. En el interior de la bahía, en su extremo más cercano a la bocana, encontramos algunos puntos de interés, como el Cayo Granma, un islote de apenas medio kilómetro de ancho que se encuentra habitado y al que se puede acceder utilizando el poco fiable ferry que parte del embarcadero cercano a la fortaleza. También es posible acceder al cayo desde el lugar conocido como Punta Gorda, donde se encuentran las instalaciones de la Marina Marlin Santiago. En esta marina, además de un restaurante de divisa con vistas a la bahía, existen servicios orientados al turismo como son el buceo, alquiler de catamaranes o incluso de kayaks. Si se exploran los alrededores de Punta Gorda puede encontrarse algunos lugares pintorescos como el lugar conocido como El Muelle, donde una desabastecida cafetería que vende cerveza Mayabe y pollo frito en moneda nacional, aparece instalada sobre las aguas de la bahía, y unida a tierra firme por una pasarela. Este lugar, en franca decadencia en el momento de mi visita, es sin embargo un punto privilegiado desde donde observar casi en solitario el mágico paisaje de la entrada de la Bahía de Santiago de Cuba, observándose tras la manga de agua las siluetas de el Morro, La Socapa y el Cayo Granma. En este lugar, uno consigue alejarse por un tiempo de bullicio de las calles de Santiago de Cuba.


BUCEO EN SANTIAGO DE CUBA

Hasta la fecha no tuve ocasión de practicar buceo con botella en aguas de Santiago de Cuba. Sin embargo, sí tuve ocasión de interesarme por el tema en el centro de buceo de Marina Marlin Santiago –tels 69 14 46 y 68 63 14-, en Punta Gorda. Allí me informaron que, previa reserva, realizan salidas de buceo diarias al precio de 30 CUC por inmersión más 5 CUC por el alquiler del equipo completo. Desde este punto se realizan inmersiones prometedoras como, si las corrientes lo permiten, la visita al pecio existente en la bocana de la bahía. Se trata del navío de guerra norteamericano hundido por los españoles durante el asedio al que estos últimos fueron sometidos en 1898.

Otras posibilidades para bucear en aguas de Santiago de Cuba la ofrecen el Hotel Sierramar y el Hotel Bucanero, ambos al oeste de la ciudad.


LOS CARNAVALES DE SANTIAGO DE CUBA

La ciudad de Santiago de Cuba anda preparando con intensidad sus carnavales. Y no es para menos: los carnavales de Santiago, una de las fiestas más animadas de toda Cuba, comenzarán oficialmente en unas horas.

En las principales calles de la ciudad se ultiman los preparativos. Las tradicionales casetas de manera o de hojas de palma están ya a punto para comenzar a vender comida y bebida a los miles de cubanos y turistas que desde mañana sábado invadiran sus calles.

Y aunque como me recuerda Carmen, la esposa de mi amigo Santiago, los carnavales ya no son lo que eran –llegaron a celebrarse hasta por 30 días seguidos-, lo cierto es que vale la pena sumergirse en la orgía de música, baile y alcohol que está a punto de iniciarse. Ya tuve ocasión de vivir los Carnavales completos en 2004, sé de lo que hablo.

Mañana será un día duro, compay.

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Fiesta en la Playa (a lo cubano)

Si algo les gusta a los cubanos es organizar fiestas en la playa. Es tan simple como que una familia o un grupo de amigos tenga un transporte, comida, bebida y música, para que decida pasar una jornada en una playa más o menos cercana. Una vez allí se come, se baila y se bebe hasta que mosquitos y gegenes recomiendan la retirada.

Nada más llegar a la casa de mi amigo Santiago, propuse que organizáramos una de estas fiestas. Y por ello dedicamos parte de la jornada del miércoles a aprovisionarnos para la fiesta. En un restaurante nos vendieron un par de botellas de ron Cubay a precio rebajado. En la bahía conseguimos camarones pelados y unos buenos filetes de cherna. Carmen se encargó de comprar la vianda –yuca y calabaza- y la ensalada –tomates y aguacates-, además de elementos como el cilantro y el aceite. Francisquito, un buen amigo de la familia de Santiago, se encargaría de conseguir la música y un par de cajas de cervezas de a 10 pesos cubanos. El transporte, como no, sería la ya entrañable Panchita Ventolera, el Plymouth de Santiago.

Hacia las 10 de la mañana partimos desde Santiago en dirección este, hacia Sierra Maestra. Tras algunos kilómetros y tras un encuentro con un motorista de la policía que se interesa por saber si en el vehículo viaja algún yuma –no está permitido a los turistas viajar en vehículos particulares-, y tras una avería del Plymouth que Santiago consigue resolver, aparece de nuevo ante nosotros la costa. Junto a la carretera, van apareciendo infinidad de pequeñas playas y calas más o menos arenosas y más o menos frecuentadas. Son muchos los cubanos que en carro o en guagua se han desplazado hasta ellas para celebrar sus fiestas en familia. Nos detenemos finalmente en una encantadora calita conocida como El Caletón. Allí nos instalamos y cuadramos con un guajiro el que nos suministre arroz, algunas frutas, agua y hielo, a cambio de unos pesos y un trago. Santiago, ayudado por todos, va preparando la comida. El menú consistirá en un arroz, una caldosa y ensaladas. Delicioso.

La fiesta se prolongó hasta el anochecer, entre música, risas, comida y ríos de cerveza, ron y mentiritas –cubalibres-. Esto –le dije a Chago- es mejor que trabajar, compay.


El Caletón. (foto: Juan Carlos Enrique)

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19 julio 2007

The cuban way of life

Muchas veces me preguntan por el motivo que me lleva a viajar a Cuba una y otra vez. Y yo mismo me hago esa pregunta. Siendo tan grande y fascinante este planeta, y habiendo tantos rincones que deseo firmemente conocer, ¿por qué dedico la mayoría de mis escasas oportunidades para viajar a regresar a este rincón caribeño? No es por culpa de una mujer -¡o varias!-, como incluso mi propia familia llegó a sospechar en cierto momento. Lo que realmente me atrae de este país es el haber encontrado desde mi primer viaje gente maravillosa que, sin pensárselo demasiado, me ha ofrecido la oportunidad sumergirme en su modo de vida.

Sin duda, querido lector, lo que más me atrae de Cuba no son sus mujeres, ni su clima tropical, ni sus playas, ni su historia, ni su naturaleza exuberante… es mucho más sencillo que todo eso: me atrae el estilo de vida cubano.

Hay que conocer bien el país para poder ver más allá de las casas humildes, de las gentes sencillas y de la imagen distorsionada de Cuba que se nos vende, tanto por el propio régimen cubano, como por la influencia norteamericana en los medios de comunicación de todo el mundo.

Cuba y sus gentes tienen necesidades, como no. Pero saben vivir. Con dinero o sin dinero, el cubano inventa, sobrevive y trata de vivir la vida lo mejor posible. Al día, sin la obsesión de los europeos por el futuro a largo plazo. El cuban way of life se centra en vivir al minuto y darle al cuerpo lo que pide. Y así van pasando los días.

Aunque en su día no me fue fácil, ahora consigo cambiar rápidamente mis esquemas mentales en cuanto llego a territorio cubano.

No hay nada mejor que vivir como un cubano teniendo un poquito de plata que gastar.


POR LAS CALLES Y PLAYAS DE SANTIAGO DE CUBA

Ayer dediqué buena parte de la mañana a caminar por las calles del centro de Santiago. Bajo un sol abrasador, caminé despacio y sin rumbo fijo por estas conocidas calles. Desde Aguilera, donde me alojo en la casa de Santiago Vallina, hasta la Plaza de los Dolores –conocida como el boulevar por los locales- y de nuevo bajando por Aguilera hasta llegar al centro neurálgico de Santiago, el Parque Céspedes, presidido por la catedral de Nuestra Señora de la Ascensión. Y de allí vuelta sobre mis pasos por la paralela calle Enramada –José Antonio Saco-, la calle comercial más animada de la ciudad, donde los santiagueros se afanan en sus compras preparando el Carnaval, que comenzará este fin de semana.

Por la tarde, tras el almuerzo, me reúno con Santiago y con el muchachito que le ayuda, Alián, para hacer los preparativos de una excursión a la playa que planeamos para el día siguiente. Montados en el traqueteante Plymouth del 46, recorremos las calles lindantes a la bahía para encontrar por fin unos vendedores de pescado a quienes compramos dos libras de camarón y unos grandes filetes de cherna recién pescada. Finalizadas las compras, decidimos pasar el resto de la tarde visitando las playas situadas al oeste de Santiago, en dirección a Guantánamo. El Plymouth, al que Santiago llama cariñosamente Panchita Ventolera, consigue llevarnos con dificultad hasta Playa Siboney y Playa Juraguá. Dale Panchita, dale.

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17 julio 2007

Panchita Ventolera: un producto de la lucha diaria de los cubanos

No fueron Tamara y Gladys las únicas mujeres que conocí a mi llegada a Santiago de Cuba. Mi buen amigo Santiago Vallina me tenía una sorpresa a mi llegada a su casa en la calle Aguilera. Juanca, ¿no viste ahí abajo a Panchita Ventolera? El misterio se mantuvo hasta que bajamos a la calle. Allí estaba Panchita, un automóvil Plymouth norteamericano del año 1946 en el que Santiago ha estado trabajando los últimos cuatro años. Con gran pericia, poco dinero y mucho invento, -no debe ser fácil encajar un motor de arranque soviético en un automóvil clásico americano-, Chago ha conseguido convertir un montón de chatarra inservible en un vehículo operativo reconvertido en una furgoneta, con la que espera hacer servicios de transporte a los particulares y obtener unos pesos adicionales. Tal como comentó un viandante que ha seguido con atención la evolución del vehículo, siempre parqueado en la céntrica calle aguilera… Caballero, es usted un héroe.

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El largo viaje hacia Cuba.

Mi amigo Javier Mazorra, periodista de turismo, me contaba que, después de haber viajado durante años por todo el planeta, ha decidido centrarse únicamente en viajar por el continente europeo. ¿La razón? Se cansó de los largos viajes intercontinentales. Y no es para menos.

Hay que armarse de paciencia para afrontar un rutinario viaje compuesto por una sucesión de desplazamientos en coche, tren y avión, con las consabidas esperas en estaciones de tren y aeropuertos, que en mi caso, se prorrogaron durante casi veinte horas desde la salida de mi casa en Castellón, en España hasta la ciudad de La Habana, en Cuba. Se hace pesado, mi querido lector. Sólo la compañía de un buen libro consigue romper la rutina de un trayecto sin prácticamente alicientes. Es el precio que hay que pagar por alejarse unos cuantos miles de kilómetros de la cotidianeidad.

Anoche, llegué por fin a La Habana, penúltima escala del primer tramo de mi viaje. En la conocida casa de Dulce María, en el Vedado. Tras unas insuficientes horas de sueño, partí de nuevo, para trasladarme en un peligrosamente deteriorado Yak42D soviético, hasta mi primer y deseado en Cuba: Santiago de Cuba, capital del oriente cubano.

Fue en este último vuelo, donde ya se rompió finalmente la monotonía del viaje y tuve por fin la sensación de haber iniciado mi aventura cubana. Ayudó el que tuviera la suerte de compartir butaca y conversación con Tamara Columbié, dirigente de la poderosa Federación de Mujeres Cubanas, quien se trasladaba hasta Santiago de Cuba junto con Gladys Gutierrez, secretaria de estado de la Presidencia de la República Dominicana, para asistir en el municipio de Segundo Frente, a un acto de homenaje a Vilma Espín, mujer del dirigente cubano Raúl Castro –hermano del comandante en jefe-, recientemente fallecida. Pese a que la dirigente dominicana se mantuvo en un discreto segundo plano mientras Tamara y yo hablábamos, no sin ciertas precauciones por mi parte, sobre política, acabó por darme su tarjeta y ofrecerme su hospitalidad si en un futuro visitaba República Dominicana. Prometí presentarme a las puertas del Palacio Nacional dominicano, sede de la presidencia de la república y preguntar por ella. Sorprendentemente, me invitó a que lo hiciera. Así es la legendaria hospitalidad caribeña.

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14 julio 2007

La urgente necesidad de viajar

Las horas previas al inicio de un viaje no se viven siempre de la misma manera. Por regla general, suelo sentir una gran pereza: mi ser se resiste a abandonar la cotidianeidad.

Sin embargo, en esta ocasión me ocurre todo lo contario. Siento la urgente necesidad de escapar de mi vida personal y laboral. Y siento la necesidad de hacerlo ya. Sin más dilación. Y lo deseo sabedor que tras el viaje, mi visión de la realidad será más objetiva y serena.

En poco menos de 48 horas iniciaré el que será mi octavo viaje en solitario hasta mi refugio de ultramar. Siempre Cuba.

Será una larga espera...


¿Sentía quizás este hombre la necesidad de escapar al otro lado del mar? Posiblemente sí. La imagen la tomé el pasado verano en el malecón de La Habana, Cuba.

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21 abril 2007

Demostraciones empíricas en Brasil

Mi última escapada al estado de Bahia, en Brasil, ha demostrado empíricamente algo que ya intuía... No es fácil permanecer fiel a este blog cuando realizo un viaje en buena compañía.

Eso sí, prometo publicar pronto una pequeña guia de viaje sobre Bahia y Brasil en la sección de viajes de mi web.


Después de una inmersión en las aguas de la Bahia de Todos los Santos. Al fondo, el sky line de Salvador de Bahia.

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08 abril 2007

El mercado de São Joaquim

Para un viajero aficionado a la gastronomía, y más si tiene la doble faceta de cocinero y comensal, es casi obligatoria la visita en cada destino a un mercado tradicional. A través de los productos que en el mercado se venden y de la forma de comercializarlos, uno puede acercarse más a la cultura que visita.

De nuevo mi guía Lonely Planet es de gran utilidad, ya que me descubre la existencia de un mercado importante en Salvador de Bahía. Se trata del mercado de São Joaquim, que se encuentra a unos dos kilómetros desde Cidade Baixa y el Mercado Modelo, en dirección a la iglesia de Bonfim.

Tras una escapada en autobús publico que tomamos frente al Mercado Modelo y que nos lleva hasta la iglesia de Bonfim, cerrada a mediodía, hacemos una parada a la vuelta en el animado mercado.

Desde la carretera se adivina la intensa actividad del lugar, aunque sólo es visible una muy pequeña parte de la instalación comercial. A la entrada, un gran cartel situa al viajero en la Feria de São Joaquim, al tiempo que se pasa ante los primeros vendedores de frutas frescas, quesos y otros productos. Existe una entrada lateral que lleva hacia la zona de vendedores de pescado y marisco, que descarto visitar tras un rápido vistazo: dado lo avanzado de la hora, la actividad en la zona es mínima. El pescado no aguanta tan altas temperaturas!
Atravesando la calle principal del mercado, decorada con gallardetes y de la cual parten innumerables callejuelas laterales más o menos oscuras, las primeras sensaciones. El intenso aroma de las especias y hierbas aromáticas como el cilantro o el sándalo, se mezcla con el olor de pollos, palomas, pavos y otras aves vivas, que se ofrecen al visitante. De uno de los callejones laterales llega un intenso olor desprendido por la carne y vísceras que se ofrecen al visitante, como es habitual en estos lugares, sin ningún tipo de refrigeración. Más allá una zona dedicada a las herramientas, cacharros de cocina y otros utensilios. Y en calles laterales una amplia zona donde se venden harina de mandioca, feijoles y otras legumbres. Y aquí y allá, un sinfín de pequeños puestos donde se ofrecen montanas de camarão seco -gamba seca-, ingrediente imprescindible para el acarajé, plato local por excelencia junto con las moquecas y los ensopados. Y picantes... torres de chiles, pimientos y demás frutos endiablados, alguno de los cuales volarán conmigo en mi equipaje.

Pasear por las callejuelas del mercado de São Joaquim, por sus callejuelas más o menos estrechas y más o menos oscuras, es una experiencia que recuerda en muchos momentos a la visita a un zoco árabe. Sólo la presencia de unos insistentes carteristas que se empeñan en ganarnos la espalda pese a que somos conscientes de su presencia y cierta sensación de inseguridad en alguna de las callejuelas exteriores más solitarias, consigue hacerme salir del trance que me provocan estos lugares llenos de magia.

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07 abril 2007

El sur de Salvador: Morro de São Paulo

A unos 100 kilómetros en linea recta al sur de Salvador, se encuentra la pintoresca población de Morro de São Paulo. Este pequeño enclave turístico situado sobre la Ilha de Tinharé, tiene un indudable encanto, ya que combina una pequeña población de calles de arena -no hay coches!- repleta de bonitas pousadas y pequeños hoteles, con unas exóticas playas tropicales de fina y blanca arena, rodeadas de palmeras.

Que no se engañe el lector: Morro de São Paulo no es uno de los innumerables rincones de los trópicos donde las grandes empresas hoteleras han privatizado fragmentos de playa para convertirlos en guettos para turistas. Este enclave, vive del turismo, pero han sabido desarrollar un modelo sostenible, con respeto a su espectacular entorno natural y sin grandes masificaciones. Aquí hay turistas de todo el mundo, pero el turismo que predomina es el nacional. Muchos brasileños de clase media alquilan habitaciones en sus lindas pousadas o alquilan alguna de las casas frente a las playas de Morro de São Paulo.

Mi chica y yo, dedicamos los dos ultimos días a descubrir este rincón paradisiaco donde el tiempo parece pasar un poco mas despacio que en Salvador, la capital. La sucesión de playas permite largos paseos pasando de la primera a la cuarta playa cuando la marea esta baja, mientras el paseante disfruta de la omnipresente brisa marina, del olor a mar y del hipnótico balanceo de las embarcaciones fondeadas cerca de los arrecifes de coral. Y aunque son muchas las personas que en este puente feriado -Semana Santa- han decidido visitar Morro de São Paulo, las playas mas lejanas a la población están prácticamente vacías. En ellas uno encuentra aquella sensación de libertad que solo se puede obtener en una playa desierta.

Por la noche, Morro de São Paulo se transforma, ofreciendo al visitante una faceta nueva: la plaza principal se transforma con la llegada de artesanos, músicos y vendedores de cócteles tropicales. El ambiente se relaja con la ausencia de sol y todo el mundo se echa a la calle, para pasear y cenar primero, y para trasladarse después hasta la segunda playa, donde se celebran cada noche fiestas en la arena, bajo la luz de la luna.

Mi única decepción en Morro de São Paulo, fue comprobar el mal estado de los arrecifes de coral cercanos a las playas mas visitadas. Donde antaño florecía un arrecife de coral en todo su esplendor, hoy solo se ven estructuras coralinas muertas cubiertas de algas parduzcas. Solo aquí y allá y en zonas un tanto alejadas de la playa, todavía pueden verse algunas manchas de coral vivo. Una lástima.


COMO LLEGAR A MORRO DE SÃO PAULO DESDE SALVADOR DE BAHÍA

No es difícil llegar a Morro desde la capital de Bahía, pero conviene conocer todas las opciones para elegir la mas adecuada para cada viajero. Hay cuatro formas de hacer el viaje:

POR AIRE: Pequeños aviones a hélice cubren el trayecto entre el aeropuerto de Salvador y el aeródromo de Morro de São Paulo. Hay muchos vuelos y la frecuencia aumenta en periodos de demanda. La ventaja es la rapidez, ya que el vuelo apenas dura 20 minutos. Los inconvenientes son el precio y la mala ubicación del aerodromo de Morro, muy lejano al centro.

POR TIERRA: Existen autobuses que bordean la Bahía desde Salvador hasta Morro, y también puede realizarse este trayecto en taxi o en coche alquilado. El inconveniente es que la distancia superara los 200 kilómetros y el recorrido puede durar hasta 6 horas.

POR MAR: Existen varios ferry y lanchas rápidas que cubren el trayecto Salvador-Morro de manera directa. La travesía es larga -unas dos horas- y se realiza por mar abierto, por lo que no sera recomendable para viajeros con propensión al mareo.

POR TIERRA Y MAR: Quizás la más complicada, pero la mas amena y enriquecedora. Se trata de cubrir el trayecto en varias etapas. De Salvador se toma un ferry o una lancha rápida a la cercana Isla de Itaparica, al otro lado de la bahía de Todos Los Santos. Desde ahí se cruza toda la isla hasta salir de la misma por su extremo este -existe un puente-, y de ahí, de nuevo en el continente, se viaja hasta la localidad de Valença, pasando por el pueblo de Nazaré. El viaje por carretera termina en un embarcadero cercano a Valença, donde de nuevo se toma una lancha para llegar a Morro de São Paulo. La agencia de viajes Cassi, que opera en los hoteles turísticos de Bahía, organiza este viaje cobrando unos 55 euros por persona.

Võce decide!

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04 abril 2007

Descubriendo Salvador de Bahia

Cuando visito una ciudad nueva, y especialmente si se encuentra en un país nuevo, como es el caso, me gusta hacerme una idea general de la ciudad en su globalidad y no solamente centrarme en visitar aquello que no debes perderte. Según mi teoría, para conocer una ciudad hay que 1. disponer de una mínima información previa -en mi caso una guia Lonely Planet- y 2. estar dispuesto a caminar en silencio, empapándote de todo los estímulos visuales, sonoros y olfativos que te rodean.

Y sobre todo, es imprescindible testar distintos ambientes. En Salvador de Bahía, hay que acercarse, claro esta, al Pelourinho, el espectacular centro histórico de la ciudad y pasear por sus empedradas callejuelas dejándose embaucar por los mil buscavidas que andan a la caza del turista. Y hay que deleitarse con las espectaculares vistas de la Bahía de Todos os Santos antes de vivir la experiencia de bajar por el curiosísimo elevador de Lacerda, símbolo de la ciudad, hasta la Cidade Baxa y visitar las antiguas aduanas reconvertidas en un macro-mercado de artesanía para turistas, el Mercado Modelo.

Pero para conocer la ciudad, también hay que caminar siguiendo la costa en paralelo hacia la salida de la bahía, por la animadísima avenida Sete de Otobre, que une el Pelourinho con el Farol da Barra, entre las playas Praia Porto da Barra y Praia Farol da Barra, y que en su tramo mas cercano al centro histórico es la zona comercial de la ciudad, plagada de bulliciosas tiendas y vendedores ambulantes que se afanan por llamar la atención de la clientela, casi exclusivamente nacional, hacia sus promoçaos os sus increíbles y rebajadísimos preços.

Y hay que perderse por un barrio cualquiera, en mi caso en la zona de barra, paseando por sus calles, vacías de turistas que siguen su ritmo diario, ignorantes del escrutinio al que, con disimulo, el viajero les esta sometiendo. Caminando sin rumbo fijo, pero haciéndolo con seguridad, y con oculta precaución, por aquello de la seguridad.

En Salvador, como en toda ciudad tropical costera, hay que dejarse llevar por el ambiente de las playas. Frente a mi hotel, la Praia Porto do Barra. Un animadísimo punto de encuentro de turistas, bahianos y buscavidas de toda índole que, con un poco de buen humor, paciencia y unos cuantos reiales para gastar, me permiten practicar mi portunyol mientras regateo el preço de un collar de semillas de dende que acabare comprando y solo me pondré durante este corto viaje.

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03 abril 2007

Dos en Brasil.

La festividad de la Semana Santa es una excusa tan valida como cualquier otra para planificar una escapada. Esta vez, y rompiendo con mi costumbre, no viajo solo, sino que lo hago en compañía de mi pareja. Lo cual, dicho sea de paso, no me resulta del todo fácil. Y eso que finalmente conseguí, tras dura negociación, convencerla de que un hotel todo incluido no era la mejor opción. Lo siento, querido lector, no me es posible plantearme un viaje como una escapada a una burbuja de ultramar, o guetto para turistas deseosos de viajar con todas las comodidades y sin asumir el mas mínimo riesgo o esfuerzo, limitando su experiencia en el país visitado a los comprados servicios de un puñado de afanosos camareros formados en el seno de una multinacional probablemente española.

Al final, y pese al disgusto del padre de ella, contratamos con un operador un paquete avión+hotel con destino al peligrosísimo Brasil, mas concretamente a la capital del estado de Bahía, Salvador. Un destino que aunaba algunas de las preferencias de los dos viajeros: hay calor, hay playa, hay ciudad, hay posibilidad de contactar con la población local, hay un cierto espíritu de aventura... y sobre todo, hay libertad para moverse y organizar.

A Salvador llegamos en con la caída de la noche del pasado domingo, tras la rutinaria sucesión de taxi, tren, mas taxi, aeropuerto, largo vuelo, aeropuerto y... transporte organizado con guia incluido hasta el hotel, esto ultimo, una autentica novedad para mi.

Después de descansar oportunamente tras nuestra llegada, hemos pasado las primeras horas en Brasil disfrutando de la animada Praia Porto do Barra, de la gastronomía bahiana en el cercano restaurante Barravento, del animado centro histórico de la ciudad con su Cidade Alta y el Pelourinho y de la animada parte alta de la avenida Sete de Setembro, donde una pintoresca marea humana casi exclusivamente nativa, se mueve afanosa entre las tiendas y los vendedores callejeros que ofertan al potencial cliente desde comidas humeantes hasta antenas para television, dvd o frutas tropicales de exquisitos colores.

Salvador de Bahía, como Cali o La Habana, ofrece al visitante dispuesto a sumergirse en sus calles, el sabor de Latinoamerica en estado puro. Solo espero poder disfrutarlo en toda su plenitud pese a no sumergirme en el en solitario, lo cual resulta, querido lector, mucho mas sencillo. Al menos para mi.

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03 marzo 2007

Historia y gastronomía en Córdoba (España).

Hace ya un par de semanas que regresé de una corta escapada a la ciudad de Córdoba, una de las más bellas ciudades del sur de España. Hasta hoy, no encontré el momento de escribir estas líneas, necesarias sin duda. Qué menos puedo hacer por una ciudad que se me abrió como visitante en todas sus facetas.





Córdoba es historia llevada a la máxima expresión: es casi un parque temático pero donde todo es tan fantástico como real. Córdoba es gastronomía: los restaurantes, tabernas y bodegas que salpican la ciudad, especialmente su casco histórico, son lugar de peregrinaje. Pero sobre todo, Córdoba es Andalucía y su saber vivir...




¿Una catedral gótica incrustada dentro de una mezquita árabe? La mezquita-catedral de Córdoba es un monumento único en el mundo por su singularidad arquitectónica.

El rio Guadalquivir, omnipresente. La mezquita-catedral, al fondo.

A esta escultura ecuestre se le sustituyó la cabeza original, por la del torero Lagartijo después de un destrozo. Córdoba es una ciudad que rezuma sentido del humor. ¡Y pasión por los toros!

Las opciones gastronómicas son infinitas: Bodegas Campos, El Churrasco, Pepe el de la Judería...

(fotografías: Juan Carlos Enrique y María José Pérez)

08 enero 2007

Mala suerte.

En el transcurso de un viaje diversos elementos pueden fallar: el dinero, el transporte, la burocracía... y la salud. Este último elemento será sin duda el más perturbador, en el caso de que la enfermedad contraía por el viajero sea incapacitatante, ¡aunque esta sea de poca gravedad!

Y eso, mi querido lector, es lo que me ha ocurrido en esta ocasión. Mi viaje a Suiza se ha limitado a una excelente raclette con mi anfitrión la noche de mi llegada, un día descubriendo Zurich y una excursión a la cercana ciudad de Luzern... A partir de ahí, un intenso proceso gripal me ha obligado a permanecer dos días en cama, antes de volver, todavía convaleciente hacia mi lugar de origen.

Escribo estas líneas ya desde mi casa en España -¡tenemos acentos y Ñ!-, todavía convaleciente, triste por no habido poder aprovechado más el tiempo en la bella Suiza, pero con un puñado de buenos recuerdos en mi cabeza y mi cámara fotográfica.

Gracias, Patrick. La próxima en España.


Los emblemáticos puentes de Luzern. Y más allá, los Alpes nevados.

05 enero 2007

Descubriendo la ciudad de Zurich. Un dia intenso.

Hoy dedique el dia a conocer Zurich. Y lo hice siguiendo el sencillo ritual que me gusta poner en practica cuando el destino me lleva a una nueva ciudad. Antes de la inmersion, un poco de informacion sobre la ciudad, en este caso obtenida anoche a traves de mi amigo Patrick, residente de esta ciudad. Al inicio de la misma, un pequenyo mapa en el bolsillo, un calzado comodo en los pies y... muchas ganas de caminar.

A las ocho de la manyana comenzo mi largo paseo. El punto de inicio y referencia sera siempre la Zurich Hauptbahnhof, la estacion central de trenes, que fue tambien mi puerta de entrada tras el aeropuerto.

Este edificio de estilo funcional e industrial es centro neuralgico del centro de Zurich y punto de encuentro de viajeros de todas las procedencias que llegan y salen a la ciudad a traves de ella.

Zurich HB merece un largo paseo por sus andenes y su extensa galeria comercial del sotano. Es un excelente lugar para desayunar en una de sus multiples cafeterias mientras se observa el ir y venir de las gentes.

Saliendo de Zurich HB por su puerta oeste, cruyamos el rio Limmat por el siempre animado Banhof Bruke y nos situamos en la margen opuesta del rio. Desde ahi, caminamos algo menos deun kilometro y llegamos a la construccion que es simbolo de la ciudad, ademas de sus bancos y aseguradoras, la impresionante iglesia conocida como Grossmunster. Sus dos caracteristicas torres gemelas, presiden esta majestuosa estructura cuya silueta preside ribera oeste del rio. Frente a esta iglesia, cruzando de nuevo el rio por el Munster Bruke, nos encontramos la sobria estructura de la Fraumunster Kirche, cuya torre estilizada nos completa la estampa tipica del cielo de Zurich.

Nos encontramos pues en pleno corazon del pequenyo casco antiguo de la ciudad. Hay que recordar que el boom demografico de Zurich se produce en el siglo XIX y por tanto la ciudad medieval y de los siglos XVI al XVIII es realmente reducida, y se extiende a ambos lados del rio.

Las dos riberas merecen un detenido paseo. Su interesante arquitectura, tipica de la Suiza alemana, se alterna con una actividad comercial moderna bien encajada con el entorno. En la ribera del Fraumunster, un agradable paseo junto al mismo rio en direccion a la estacion de trenes, nos hara visitar decenas de pequenyas y exclusivas tiendas de alta costura y decoracion. Por contra, en la orilla del Grossmunster, la antigua ciudad medieval se encuentra repleta de tiendas de moda joven y en muchos casos vanguardista, establecimientos de comida rapida y locales de copas.

Tras visitar detenidamente las dos riberas del rio Limmat, podemos plantearnos seguir hacia el sur siguiendo el cauce del rio hasta que este se encuentra con el gran lago Zurichsee. Desde cualquiera de sus dos riberas, o mejor aun, desde uno de los muchos barcos que realizan trayectos turisticos, descubrir este lago de aguas claras con la vision de los Alpes al fondo, sera de lo mas gratificante.

Otra opcion interesante, es visitar uno de los muchos museos de la ciudad. En mi caso, pase varias horas en el Landesmuseum, el Museo Suizo, que en su coleccion permanente, presenta una cronologia de la historia de Suiza desde la prehistoria y los primeros asentamientos hominidos conocidos en las montanyas del Jura, hasta los tiempos mas recientes.

(Autor de todas las imagenes: Juan Carlos Enrique)

03 enero 2007

De Castellon a Zurich

Mi escapada invernal comenzo poco hoy mas tarde de las 9 am en la estacion de ferrocarril de mi ciudad, Castellon. El comodo tren Euromed, que cubre el trayecto hasta Barcelona, realiza la ruta de algo mas de 200 kilometros, en unas dos horas y media. Este viaje es realmente agradable, ya que buena parte del mismo transcurre con excelentes vistas al mar de la costa catalana, especialmente en un dia soleado y con el mar en calma como hoy.

A las 11.45, llega puntual mi tren a la estacion de Sants de Barcelona. Mi vuelo a Zurich no sale hasta pasadas las 16.00 horas. Estoy de vacaciones y prefiero tomarme las cosas con calma.

La vision del mar durante el trayecto hasta Barcelona, me invita de nuevo a disfrutar un poco mas de el dia, por lo que decido dirigirme desde Sants via metro hasta uno de los puntos mas emblematicos de la ciudad, el lugar donde la Rambla se encuentra con el mar y donde se yergue estilizada la figura de un Cristobal Colon que senyala incansable la direccion del mar y de paso la de las Indias a donde pensaba dirigirse y nunca llegaria. Me bajo en la estacion de Drassanes, en los ultimos metros de la Rambla.

Justo en este punto, a las espaldas de ilustre navegante, me instalo en la soleada terraza de La Cava Universal, un local centenario que oferta una correcta carta de montaditos, bocatas y tapas, en uno de los enclaves mas agradables de Barcelona a mediodia. Venga pues esos montaditos, nen.

Tras una larga hora de disfrutar del sol invernal y del ir y venir de los habitantes y transeuntes de la Babelia que es Barcelona, observo que es hora de partir. La companyia con la que vuelo, Click Air, advierte en sus billetes que hay que presentarse dos horas antes del vuelo en el aeropuerto y como no conozco bin los procederes de esta companyia, mejor no arriesgarse. De nuevo al metro en la estacion de Drassanes y de ahi vuelta hasta la estacion de Sants. Desde alli, realizo el largo, pero bien indicado recorrido subterraneo desde la estacion de metro hasta la estacion de ferrocarril. Alli, no sin ciertos problemas para localizar la via correcta, me subo al tren de cercanias -rodalies- que me lleva finalmente hasta el aeropuerto de Barcelona-Sants.

En el aeropuerto, la rutina de siempre: Una cola aceptable para facturar mi inseparable mochila de-medidas-justas-para-cabina, pero que prefiero que viaje en bodega tras las ultimas restricciones impuestas a los sufridos viajeros con la excusa de la seguridad. Un largo paseo hasta el ultimo rincon del aeropuerto, para encontrar la tranquila puerta de embarque desde donde despegara el vuelo de Click Air con destino al aeropuerto internacional de Zurich.

Dos horas de vuelo sin incidencias, y con la caida de la noche, el hipermoderno aeropuerto del centro economico suizo. El bueno de mi amigo Patrick vino hasta alli para esperarme y llevarme en tren hasta su casa, donde me recibe con una impresionante raclette regada por un excelente vino procedente de los cantones francofonos de Suiza.

Manyana, con las primeras luces, Patrick se dirigira a su trabajo y yo le acompanyare hasta la estacion central de trenes Zurich HB, donde nos separaremos. Pienso dedicar el dia a descubrir en solitario el centro historico de la ciudad y sus alrededores.

Manyana mas...

(Nota: el PC que amablemente me cede Patrick para escribir estas lineas, esta configurado para el usuario aleman, por lo que acentos, enyes y demas caracteres espanyoles, desapareceran de esta cronica, por fuerza mayor. :) )

22 diciembre 2006

La inminente escapada a Zurich (Suiza)

Tengo por costumbre viajar los primeros días del año. Una escapada en esas fechas me sirve de liberación y me ayuda afrontar con más energía y perspectiva la larga travesía que lleva hacia el verano.

El año pasado viajé, mochila a la espalda, al Valle del Cauca de Colombia. El año anterior, me adentré en el norte de Marruecos y las montañas del Riff. Este año mis circunstancias personales y laborales no me permiten un gran viaje, por lo que mi viaje invernal, se limitará a una escapada de cinco días a Zurich, Suiza.

¿Por qué Zurich, precisamente? Para visitar en su casa a mi buen amigo Patrick Rohner, el autor de www.cuba-individual.com Será una buena oportunidad para conocer más sobre la historia y tradiciones del viejo continente. Por supuesto, escribiré desde Suiza en este blog.



23 agosto 2006

Mis últimos días en Cuba. El final del viaje.

Se ha convertido casi ya en una tradición. Cada vez que visito Cuba, termino mi viaje en el poblado de Guanabo, en la Playas del Este habaneras. Un poco más allá de la bulliciosa Santa María del Mar y un poco más allá de Bocaciega, se extiende siguiendo la costa atlántica tropical este lugar turístico, repleto en verano de habaneros y extranjeros, principalmente italianos jóvenes y con menos dinero del que pretenden aparentar ante las jineteras negras que buscan.

Guanabo y Playas del Este fue la primera zona de Cuba que visité en mi primer viaje. Fue allá por el año 1999 cuando accidentalmente y sin preparación previa, aparecí en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana a esperar un transporte a una instalación termal de Villa Clara, que nunca apareció. Acabé en el horrendo hotel Tropicoco, en Santa María del Mar, en uno de los puntos más ajetreados de la costa norte de Cuba. Fue en aquel viaje donde conocí a Regino, responsable del buró de reservaciones de Marina Tarará, donde me sumergí por primera vez entre esponjas y corales en las apasionantes aguas tropicales. Fue Regino quien me descubrió la posibilidad de alojarme en una casa particular de una familia cubana en lugar de hacerlo en un frío hotel atestado de aburridos canadienses. Fue Regino, en definitiva, el máximo responsable de que acabara amando este país que descubrí casi por casualidad.

Mis últimos días en Cuba, los he pasado en la casa de Bartolomé y Mercedes, muy cercana a la playa de blanca arena y aguas azules de Guanabo. Han sido días de mucho sol, baños de mar al amanecer y al anochecer, y tragos de combinado de ron, esta vez con hielo y todo. ¡Guababo no es Isla Juventud! Aquí hay turismo, hay dinero y hay proximidad a La Habana. Acá no falta de nada, socio. Guanabo ofrece las comodidades necesarias para esperar plácidamente el momento de regresar a la cotidianeidad.

Mi vuelo partió casi puntual de La Habana el sábado 19 de agosto. En Madrid, ya en el mediodía del domingo, tuve el tiempo suficiente para acercarme en un metro atestado de inmigrantes -en Madrid sólo quedan aquellos que no tienen dinero para irse a la costa- a la cafetería Hontanares de la Avenida América, todo un clásico. Allí, pese al sueño acumulado y al jet lag, disfruté de algunas viandas inexistentes en Cuba: mi paladar se reencontró con el jamón ibérico, el queso manchego, los calamares -¿por qué son tan ricos los calamares en Madrid?- y lo que es más importante, con el vino de rioja y los carajillos de brandy. Sólo faltó pedirle al enpajaritado camarero que tuviera la deferencia de regalarme los oídos con una de El Fary o de Manolo Escobar. ¡Qué viva España, compay! Tras el ágape, y de nuevo en metro por la falta de apuro, me dirijo hacia la estación de trenes Puerta de Atocha. A las seis de la tarde cubriría en el Alaris la última etapa de mi viaje: directo a Castellón. Hogar dulce hogar.

Cocotaxi circulando por El Malecón de La Habana. Al fondo la Oficina de Intereses Norteamericanos y el Hotel Habana Libre, en Vedado. (foto: Juan Carlos Enrique)

22 agosto 2006

Putas, extranjeros, cubanos y otras gentes de mal vivir

Al europeo, incluso a los latinos, no deja de sorprendernos el modo en que se desarrollan las relaciones y el cortejo entre hombres y mujeres -o entre personas del mismo sexo- en Cuba en particular y en Latinoamérica en general. En esta zona del planeta y como antítesis al modelo islámico, las relaciones sexuales son más sencillas y frecuentes que en el resto del mundo. Se diría que aquí, los perjuicios culturales y religiosos tienen muy poco peso. Así pues, aquí el sexo se practica mucho, bien y sin complejos, ya sea por puro placer o por negocio. Y he ahí el problema: en un país como Cuba, donde la prostitución está prohibida, perseguida y duramente castigada -cosas del conflicto con EEUU-, los patrulleros de la Policía Nacional Revolucionaria, siguiendo los dictados del gobierno revolucionario, no se andan con chiquitas a la hora de diferenciar entre prostitución y sexo libre. Es sencillo: si la muchacha o el muchacho es un cubano que se relaciona con un extranjero -tipo con dinero por definición- se trata de prostitución. Y si la relación es entre cubanos -tipos sin dinero por definición-, entonces no hay problema ninguno.

Semejante simplificación del problema conlleva en la práctica una represión absurda e incomprensible contra todo aquel cubano o cubana que se relacione de uno u otro modo con los extranjeros. El gobierno promueve la separación entre cubanos y turistas por todos los medios. La policía, no sólo hostiga a toda mujer cubana que se acerque a un turista o que tenga la mala suerte -o la voluntad- de transitar por una zona turística como Playas del Este, Habana Vieja o Vedado, centros del jineteo habanero, sino que además, en estos puntos calientes, la policía arremeterá sistemáticamente con cualquier cubano que se acerque a un yuma. Los cubanos lo saben y tienen miedo. Aquí se cae preso con mucha facilidad. En la práctica, en una zona complicada, a un extranjero se le impide ir a comprar fruta al mercado agropecuario acompañado de un amigo cubano, ¡aunque este sea un respetable jubilado!

Mientras, los cubanos, sentados en cualquier rincón, piropean y llaman insistentemente a toda muchacha apetecible que pasa ante ellos. Ellas, en la mayoría de los casos, en contra de lo que ocurre en Europa, se acercarán al cubano al ser requeridas y q

Quizás acepten sus proposiciones de compartir un rato, y en muchos casos, con promesa de dinero o regalos. Pero claro, ¡eso no es prostitución! ¿O sí?

Escrito en Guanabo el 18/8/06

21 agosto 2006

De Isla Juventud a La Habana, pasando por el Surgidero de Batabanó

Mi larga estancia en la Isla de la Juventud llegó a su fin en la madrugada del pasado miércoles. Desde Nueva Gerona hoy en día sólo es posible viajar en dirección La Habana y esto sólo puede hacerse bien en un vuelo de Cubana de Aviación -rápido y relativamente cómodo- bien en un barco. Decidí hacer el viaje por vía marítima, algo que no hacía desde 2000. Quería conocer los nuevos ferry rápidos recién estrenados. Las embarcaciones Río Júcaro y Río Las Casas, de fabricación cubana, se estrenaron en julio del presente año, al tiempo que se retiraban las viejas embarcaciones que cubrían esta ruta, entre las que destacaba el viejo ferry -llamado "el barco", que recorría el trayecto hasta el Surgidero de Batabanó en seis interminbables horas. Las modernas embarcaciones atraviesan las 80 millas náuticas que separan a Isla Juventud de la costa sur cubana en tan solo dos horas y media. El coste del trayecto, 11 pesos, teniendo que pagar los extranjeros en peso convertible y los cubanos en moneda nacional. Curiosamente en estos días iniciales de servicio, el servicio es gratuito en alguno de los trayectos. Tuve suerte y no tuve que pagar nada por el billete. :)

Una vez realizada la travesía, que se un tanto incómoda por la potencia exagerada del aire acondicionado, hay que tener en cuenta que la embarcación no llega hasta La Habana, sino hasta el Surgidero de Batabanó. Hay pues que atravesar de sur a norte el país para llegar a la Habana, ya en la costa Atlántica. Afortudadamente, en este lugar la distancia no es grande, alrededor de 50 kilómetros. Este trayecto se cubre actualmente con unas modernas guaguas chinas -de nuevo con un aire acondicionado polar- que esperan en Batabanó la llegada del ferry. En poco más de una hora, las guaguas llegan a la Terminal de Omnibus de La Habana, la central de autobuses interurbanos de la ciudad.

Tras el viaje, me dirijo en taxi hasta Guanabo, en Playas del Este. En este lugar pasaré mis últimos días en Cuba, visitando una vez más a mis amigos Bartolomé y Mercedes.

Escrito en La Habana el 17/8/06

Más información sobre el trayecto en los ferrys

La entrada se compra en la oficina de reservas junto a la terminal de embarque de Nueva Gerona y en La Habana en la central de Omnibus de Vedado.

Los billetes se compran siempre con un día de antelación y el coste será de 11 CUC para el extranjero. Conviene ir temprano para asegurarnos plaza. Hay que llevar pasaporte y no olvidarse de comprar el pasaje para la guagua por 5 CUP. Ojo, ¡esto sí podemos pagarlo en pesos cubanos!

Desde Gerona hay dos salidas diarias, a las 8.00 y a las 12.00. Aunque el segundo ferry no siempre sale. No conozco los horarios de salida desde La Habana.

Hay que llegar siempre dos horas antes de la salida para pasar los controles de seguridad y hacer el check in.

Últimas imágenes de La Isla

La camarita desapareció en Guanabo y con ella muchas fotografías. Pero otras se salvaron...

Sábado noche de vacaciones en la calle 39 de Nueva Gerona, Isla Juventud. (foto: Juan Carlos Enrique)

Cocinando el tradicional tamal de maíz. (foto: Juan Carlos Enrique)

20 agosto 2006

Nos fuimos. Pero seguiremos publicando. :)

La diosa fortuna se ha conjurado para evitar que actualizara este blog en los últimos días del viaje. He tenido que esperar a llegar a Madrid para escribir estas líneas. En primer lugar, la intensa agenda de los últimos días en Isla Juventud me ha invitado a dejar de atender el blog durante un par de jornadas. Después, tras desplazarme a Playas del Este - Guababo como etapa final de mi viaje, me he encontrado con que el acceso a internet libre más cercano se encontraba a 40 kilómetros de mi residencia. Para más inri, tuve la mala suerte de olvidar mi cámara fotográfica en un taxi oficial y perder más de quinientas fotografías de mis últimos días de viaje. Ni la recompensa que ofrecí a todo taxista de la compañía por localizar al tipo sirvio de nada. Ojo con sus pertenencias si viaja por Cuba, querido lector: desaparecen las cosas como uno se descuide un instante.

A falta de internet y de fotografías, he dedicado los últimos días a escribir algunos artículos mediante el tradicional sistema de papel y bolígrafo. La cosa va de transporte marítimo y terrestre, del ancestral negocio de la prostitución y sus peculiaridades, y de la movida nocturna de Playas del Este y Guanabo, que como no, he descubierto para los lectores del blog. Todo por ustedes, queridos lectores.

Prometo publicar el nuevo material durante los próximos días. En cuanto me recupere del jet lag.

15 agosto 2006

Primeras imágenes de un Fidel Castro convaleciente

Lo adelantaba en mi artículo del pasado sábado: todo indicaba que el estado de salud jefe del gobierno cubano estaba mejorando sensiblemente.

Ayer domingo, coincidiendo con el 80 cumpleaños de Castro, la prensa y televisión cubanas difundieron las primeras imágenes del guerrillero tras su complicada operación del pasado 31 de julio. Junto al jefe de estado cubano, su hermano Raúl Castro, jefe en funciones del estado y el presidente venezonano Hugo Chávez.

Como no podía ser de otro modo, las primeras imágenes de Fidel convaleciente han tranquilizado sensiblemente los ánimos en Cuba. Atrás queda la tensión de los primeros días de esta crisis y los malintencionados rumores provenientes de Miami que apuntaban la muerte del histórico dirigente.

Leer más sobre la visita de Hugo Chávez a Castro en el periódico Granma http://www.granma.cu/espanol/2006/agosto/lun14/tarde.html

14 agosto 2006

La triste historia de Yiselita

Yiselita acaba de cumplir dieciocho años, pero es mucho más madura de lo que debería para su edad. Cuando uno conversa con ella, tiene la sensación de estar hablando con una mujer de quizás treinta o más años. Pero esa sensación se desvanece cuando uno se pierde en sus ojitos de lince resabiado y en su sonrisa pícara.

Pese a su corta edad, Yiselita tiene una larga y triste historia que contar. Para empezar, cuenta sin detenerse demasiado en ello, que se casó por primera y única vez a los trece años. Su marido era cubano y ella, una niña, por lo que la cosa no funcionó y punto. A este capítulo, ella, no le da más importancia. Sí se detiene mucho más en su siguiente experiencia vital, mucho más intensa. Fue a los catorce años. Ese fue el año en que el estado le decomisó su linda casa familiar y el año en que su mamá cayó presa.

Yiselita cuenta con los ojos encendidos y el gesto compungido cómo su mamá que cometió error de alquilar su linda casita a turistas sin contar con la obligatoria licencia oficial de arrendador. "Se arriesgó demasiado mi mamá, no fue inteligente." Se diría que Yiselita acepta sin mayores problemas que su mamá tuviese problemas por estar realizando una actividad clandestina.

Sin embargo, dice Yiselita, ella no está presa y no perdió la casa tan solo por alquilarla a clandestinamente a turistas. Yiselita afirma que fue víctima de una gran injusticia, y que un inspector corrupto y un vecino envidioso tramaron acabar con ella acusándola de proxenetismo, cargo por el que fue condenada a ocho años de prisión y a perder la casa y todo su contenido. La ley cubana es extremadamente dura en todo lo que tiene que ver con los turistas y especialmente con la prostitución.*

Ignoro si Yiselita tiene razón o no. No seré yo quien juzgue si su mamá cometió el delito por el que fue condenada o no. Lo que si sé, es que los ojos de Yiselita, claros y limpios, indican que ella cree de todas todas, que su mamá es inocente.

Sea como fuere, a la edad de catorce años, Yiselita quedó en el mundo sola y sin dinero. Y aunque el estado le daba derecho a ella a tener un cuartico en un apartamentito, ella rehusó aceptarlo y se fue a vivir a casa de un familiar lejano con el que ni siquiera tiene buena relación. Él la acepta sin más a cambio de algo de dinero. Porque Yiselita, desde el momento en que su mamá cayó presa, no tuvo más remedio que conseguir dinero como fuera. Dinero para ella, para la casa y para pagar abogados y sobornos. "Esa vieja loca es mi mamá. Es mi vida y la voy a sacar como sea".

Yiselita, con sus catorce años recién cumplido, se fue para La Habana. Dios la bendijo con un lindo cuerpo y quíén sabe si también con la precocidad de su matrimonio, por lo que no le fue dificil hacer de tripas corazón y convertirse en una callejera más.

Esta es la historia de Yiselita, la niña-mujer que hace cuatro años que jinetea. "Yo soy puta y a mucha honra. Pero gracias a ello vivo mejor que la mayoría. Y gracias a ello sacaré a mi mamá de prisión y me la llevaré de este país como sea". Yiselita me cuenta que se casa muy pronto con un turista español que se ha enamorado perdidamente de ella -ella sabe como utilizar sus armas- y que se la va a llevar para España. Una vez allí, ya verá. "El muchacho es bueno nené, pero no sé si me gustará vivir con él".

Seguro que lo consigues, Yiselita. Te irás de Cuba, si eso es lo que quieres, y tu mamá irá contigo. La suerte está con los fuertes. Y tú eres sin duda una luchadora.


* La obesión del régimen cubano por acabar con la prostitución ha llevado a una absurda presión policial destinada a que los turistas y los cubanos no se relacionen en modo alguno. En la práctica en las zonas calientes como La Habana o Playas del Este, un cubano pueda ser condenado a dos años de prisión simplemente por haber conversado con un turista si el patrullero de turno considera que se estaba jineteando. Se cometen muchas injusticias en este sentido, mi querido lector. Un ejemplo: En algunos lugares no puedo acompañar al propietario de la casa de alquiler al agromercado para hacer la compra ya que él puede tener problemas con la policía. ¡Aunque sea un respetable viejito!

12 agosto 2006

¡Feliz cumpleaños, comandante!

Mañana domingo el líder de la Revolución Cubana celebra su ochenta cumpleaños. Por primera vez desde que los guerrilleros dirigidos por el Ernesto “Ché” Guevara, Camilo Cienfuegos y el propio Fidel Castro conquistaran por las armas el poder en Cuba en 1959, el comandante no estará al frente del gobierno de su país. Fidel Castro sigue recuperándose de su complicada operación intestinal, que le llevó a tomar una decisión sin precedentes: dejar el poder en manos de su hermano Raúl Castro.

Tras dos o tres días de gran incertidumbre en Cuba, la situación parece estabilizada. Pese a que sigue respirándose cierta tensión en el ambiente, y que la movilización de ejército, policía y CDR es total, la población parece haber asumido sin mayores complicaciones la proclama del viejo comandante, y confía mayoritariamente en la pronta recuperación de Fidel.

Hoy, víspera del cumpleaños del dirigente cubano, el periódico Granma –órgano de comunicación oficial del Partido Comunista de Cuba-, habla en su portada de la recuperación de Castro. Según afirma este periódico, el octogenario guerrillero ya se levanta de la cama para dar paseos por la habitación y mantiene animadas conversaciones con sus más cercanos colaboradores. Esta noticia ha tenido eco en los principales periódicos europeos y norteamericanos.

Castro celebrará el día de su cumpleaños recuperándose de su enfermedad, pero lo hará en compañía de sus más cercanos amigos, entre los que se encuentra el presidente venezolano Hugo Chávez quien ha anunciado su viaje a Cuba en las príoximas horas para visitar al comandante.

Este observador, conocedor de la manipulación que la prensa puede llegar a padecer en un conflicto en función de los intereses que defienda, lee con escepticismo el Granma, el Miami Herald y El Nuevo Herald, así como los principales periódicos españoles. De momento, parece que todos coinciden en el fondo, aunque no en las formas. El viejo guerrillero, mal que le pese a algunos y para alegría de otros, todavía tiene algunas batallas que librar.


Edificio de apartamentos en el barrio "micro 70" de Nueva Gerona. Isla de la Juventud.

El viajero que no quiso viajar más allá de La Virgencita

Soy sin duda viajero inquieto, que aquellos que no suelen permanecer mucho tiempo en una misma ciudad. Mi afán por descubrir nuevas calles que andar y nuevos paisajes que retener en mi memoria, me espolea siempre a permanecer en continuo movimiento. Sin embargo, una vez más, el inaudible canto de sirenas que tan sólo yo puedo escuchar, me atrapó de nuevo en la cubana Isla de la Juventud.

Lo reconozco: durante las últimas dos semanas he ido aferrándome a diferentes excusas para permanecer más y más tiempo en este rincón caribeño. Primero me aferré a la falta de dinero en efectivo para comprar los pasajes; luego fue la imposibilidad de encontrar vuelos a Santiago de Cuba; después fue la pereza de levantarme de madrugada tras las interminables noches de Nueva Gerona, para comprar un pasaje en el ferry o el cometa y llegar hasta el Surgidero de Batabanó, paso previo para llegar a La Habana.

Mi querido lector, se acabaron las excusas. Seamos consecuentes: no quiero abandonar la Isla de la Juventud hasta el momento en que dar este paso sea inevitable para no perder mi vuelo Habana – Madrid. Sólo en ese momento, y obligado por la necesidad de regresar a España para atender mi vida de allá, dejaré este fascinante lugar.

Quiero seguir haciendo mandaditos por las calles de Nueva Gerona, a pié o al ritmo sosegado que marca un bicitaxi “vaya despacio, socio, no hay apuro”; quiero deternerme en el Rumbos para tomarme un cachito bien frío bajo el sol abrasador; quiero seguir formando parte de las noches de la ciudad y sentirme uno más de los noctámbulos de la calle 39 “¿compramos otro Añejo Blanco, Juan José? ¿Viste que linda se ve hoy Laurita?”; quiero sacarme del bolsillo unos fulas, comprar una caja de cervezas e invitar a todo el mundo a mi fiesta de madrugada en la casa de Chuchi, o apuntarme a la fiesta de casa de ese extraño tipo medio sueco medio cubano apodado Larra, que ese la organiza noche sí y noche también; quiero seguir tomándome la última Bucanero Fuerte en el Oro Negro y buscando un carrito particular clandestino o un coche de caballos que me lleve a bañarme de madrugada en Playa Bibijagua bajo la luna llena; y después quiero seguir desayunando pan con jamonada especial en el Cupé, despertando al socio que duerme y mantiene el local cerrado tras el cartel de “abierto 24 horas”; y quiero seguir levantándome todo lo temprano que la noche me permita, para desayunar pan con huevo y un juguito de guayaba en casa de Odalis y Enrique; quiero ir para la calle a buscar hielo, o una piña o coditos o un libro o un pan de a 4 pesos. “Todo aparece, mi socio”. Y quiero ir a la calle y pasar pena para buscar transporte para quemar el día haciendo una caldosa con huesos de jamón en la Playa Los Gallegos, o bañándome en El Caolín, o sentarme en la acera simplemente a ver pasar el tiempo despacio, muy despacio.

Está decidido. Por el momento, descarto mis viajes a Santiago de Cuba, Pinar del Río, Ciego de Ávila y Playa María La Gorda, que andaban en mi mente. Al menos en este viaje no siento ningunos deseos de viajar mucho más allá de La Virgencita, una encantadora y solitaria poza fluvial que se esconde entre la arboleda, muy cerca del Aeropuerto de Nueva Gerona. Ayer pasé la tarde allá entre cervezas y partidas de dominó.

10 agosto 2006

Anoche conocí a Yamiley, la muchachita más linda de Isla Juventud

Anoche conocí a Yamiley, la más bella muchachita de la Isla de la Juventud. Ella sólo tiene quince años, pero ya es digna poseedora de la belleza y sensualidad arrebatadoras que sólo algunas mujeres privilegiadas tienen. Sus ojos negros, tiernos, sensuales, inquisidores, son el lugar donde reside la última brizna de inocencia recuerdo de su recién perdida infancia.

Yamiley es bella, sin duda. Yo lo supe inmediatamente. Y también todos los hombres y mujeres que tuvimos la suerte de posar nuestra mirada en ella. Hasta su hermana, una veinteañera curtida en mil batallas, y su novio, un negrón inmenso de muchos tragos y pocas palabras, lo sabían. Ellos andaban escoltando a la muchachita. Una menor no debe andar sola en la discoteca por la noche.

La casualidad o mi suerte inagotable, hizo que Yamiley terminara sentada a mi lado en la mesa donde compartía unos tragos con unos amigos italianos. Conversamos. O mejor dicho, yo conversé mucho animado por los tragos de Añejo Blanco que había tomado. La muchachita me miraba con ojos huidizos, a través de los cuales se adivinaba en ocasiones una chispa de sorpresa. Ella, muy de cuando en cuando, interrumpía mi monólogo con preguntas intrascendentes. “¿Y usted en qué trabaja allá en España? ¿Y en qué ciudad vive? ¿Y hace mucho que visita la Isla? ¿Y en que casa está usted alquilado?”

Fue el impacto de esta última pregunta la que consiguió devolverme en un segundo la sobriedad, apartando de un plumazo el relajo que el ron me estaba produciendo. Quise ahondar en la cuestión “¿Y por qué quiere saberlo? ¿Acaso va usted a visitarme?” Ella, sin mirarme a los ojos y con voz bajita, respondió “Si usted quiere, vamos a su cuarto”.

Tristeza.

Un poco más allá, su hermana y el negrón esperaban expectantes. Sabían qué estaba pasando, como no, y estaban deseosos de que ocurriera. Con toda probabilidad, el motivo por el cual la muchachita conversó conmigo y se me ofreció, fue el hambre de fulas -dinero- de la pareja.

Le propuse salir a la calle a conversar, con la necesidad imperiosa de alejar a Yamiley lo más posible de aquellos dos comemierda. Ella pidió permiso a su hermana –se lo dió, ¡cómo no!- y nos fuimos en mi carrito alquilado. “¿Y tu hermana?” –pregunté. “No se preocupe que ella espera a que terminemos y la vengamos a buscar”.

Asco.

Hablé con ella, le dije que aunque sin duda era la más linda muchachita de la Isla, un tipo de treintaytantos como yo, jamás se atrevería a poner una mano encima de ella. No podía, no quería y no iba a hacerlo. Ella asentía casi con indiferencia a mi pequeño sermón, sin comprender ni media palabra, mientras yo era consciente que estaba tratando de evitar lo inevitable. No se puede parar una bala con las manos.

Al final le propuse a la muchachita llevarla hoy a la playa. Tenía la esperanza de tener más tiempo para conversar con ella, y conseguir evitar que ella se convirtiera en una más de la legión de jineteras que pululan las calles y discotecas de Cuba.

Iluso.

Al día siguiente fui a buscarla. La esperé durante una hora, pero ella no apareció.

Y no pude evitar sentir tristeza, asco e impotencia al imaginar la conversación entre Yamiley, la muchachita más linda de Nueva Gerona y su hermana. “¿Y dices que no te chingó? ¿Qué le pasa al yuma maricón ese? ¿Qué te quiere llevar a la playa? ¿Y usted cree que le va a pagar por eso? ¡A la pinga con el chingao ese!”

Seguramente esta noche, Yamiley encontrará a un turista sin mis dilemas éticos dispuesto a pagar veinte fulas por el culo de la muchachita. Los hay aquí, y muchos.

08 agosto 2006

Nuevas imágenes de la Isla de la Juventud

Gracias a la amabilidad del amigo Rogelio, que me permitió utilizar su computadora, he podido descargar a un cd-rom las últimas fotografías de mi cámara digital. A continuación publico algunas muestras.

Por cierto, Rogelio alquila una habitación en su agradable casa de Nueva Gerona, muy cercana al Parque Central y a las casi siempre bien abastecidas tiendas Cubalse. Su email para reservaciones es magui@ahao.ijv.sld.cu y el teléfono (046) 326449. Muy recomendable.


Bañistas en el puente de la playa El Gallego de Nueva Gerona. (foto: Juan Carlos Enrique)

Niños cubanos en la playa El Gallego de Nueva Gerona. (foto: Juan Carlos Enrique)


Fruto del palmiche. Finca El Abra, Isla Juventud. (foto: Juan Carlos Enrique)

Los juegos de mesa son muy